<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Entrevistes &#8211; Blog de l&#039;Escola de Llibreria</title>
	<atom:link href="https://fima.ub.edu/edl/categoria/entrevistes/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://fima.ub.edu/edl</link>
	<description>La plataforma de formació i informació del sector llibreter</description>
	<lastBuildDate>Fri, 05 Jun 2026 09:00:29 +0000</lastBuildDate>
	<language>ca</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>
	<item>
		<title>«La huella ambiental del libro», por el Cerlalc</title>
		<link>https://fima.ub.edu/edl/la-huella-ambiental-del-libro-por-el-cerlalc/</link>
					<comments>https://fima.ub.edu/edl/la-huella-ambiental-del-libro-por-el-cerlalc/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marta Roig]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 06:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://fima.ub.edu/edl/?p=5666</guid>

					<description><![CDATA[La huella ambiental del libro [en línea]: análisis de ciclo de vida de un libro...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="725" height="1024" src="https://fima.ub.edu/edl/wp-content/uploads/2026/05/coberta_la-huella-ambiental-del-libro-725x1024.webp" alt="coberta la huella ambiental del libro" class="wp-image-5667" style="width:185px" srcset="https://fima.ub.edu/edl/wp-content/uploads/2026/05/coberta_la-huella-ambiental-del-libro-725x1024.webp 725w, https://fima.ub.edu/edl/wp-content/uploads/2026/05/coberta_la-huella-ambiental-del-libro-212x300.webp 212w, https://fima.ub.edu/edl/wp-content/uploads/2026/05/coberta_la-huella-ambiental-del-libro-768x1085.webp 768w, https://fima.ub.edu/edl/wp-content/uploads/2026/05/coberta_la-huella-ambiental-del-libro-1087x1536.webp 1087w, https://fima.ub.edu/edl/wp-content/uploads/2026/05/coberta_la-huella-ambiental-del-libro.webp 1241w" sizes="(max-width: 725px) 100vw, 725px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"><em>La huella ambiental del libro</em> [en línea]: <em>análisis de ciclo de vida de un libro editado, producido, comercializado y dispuesto en Colombia.</em> Bogotá: Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe – Cerlalc, 2025. 76 p. &lt;<a href="https://cerlalc.org/publicaciones/la-huella-ambiental-del-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cerlalc.org/publicaciones/la-huella-ambiental-del-libro/</a>&gt;. [Consulta: 10.04.2026]. ISBN 978-958-671-282-8.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la huella ambiental de todos los productos es una preocupación que interpela no solo a sus usuarios sino también a quienes los producen. Investigadores de diferentes ramas de la cadena de valor del libro han hecho una serie de esfuerzos por entender el impacto no solo social sino también ambiental del libro como objeto que se produce en masa. El Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, Cerlalc, llevó a cabo recientemente una investigación sobre la huella ambiental del libro en Colombia a partir de un detallado cuestionario cumplimentado por tres de las imprentas más importantes del país. El estudio fue publicado por esta entidad en agosto de 2025, y es el primer análisis de ciclo de vida (ACV) con mediciones directas ajustadas a una matriz energética colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tuvimos la oportunidad de entrevistar al director técnico de Ecosistema Editorial Cerlalc-Unesco y coordinador del estudio, José Diego González Mendoza, quien nos brindó algunos apuntes sobre este tema:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo fue el proceso de investigación de la huella ambiental del libro?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el proceso, lo que hicimos fue convocar desde Cerlalc a tres imprentas que aceptaron colaborar con el desarrollo del estudio. Tres imprentas de distinto tamaño: una imprenta muy pequeña, una imprenta muy grande y otra de tamaño mediano tirando a grande. Fue un proceso que se desarrolló durante cuatro o cinco meses. Comenzamos en octubre del año 2024 y terminamos en febrero de 2025. Para la recopilación de información, la empresa de consultoría que se encargó de la realización del estudio –Casostenible, una empresa especializada en la elaboración de este tipo de mediciones– envió un cuestionario en el que se pedía información muy detallada de los consumos de materias primas, energía, agua, emisiones, residuos, etcétera, de todos y cada uno de los procesos de producción del libro: desde el alistamiento del papel para las máquinas hasta todo el proceso de impresión, de acabados, de empaquetado ya para envío a las editoriales o a las distribuidoras. Realmente fue un proceso complejo en la medida en que el detalle de información requerido para este tipo de estudios es muy significativo y no necesariamente las imprentas lo tenían. Así que, después de hacer este primer envío del cuestionario para la recopilación de información tuvimos diversas reuniones de trabajo para explicar qué tipo de información se requería e ir afinando hasta tener información consistente para realizar todos los cálculos; cálculos de los cuales se encargaba, por supuesto, la empresa de consultoría, cruzando las respuestas con información de una base de datos de alcance internacional que ofrece información, digamos genérica, sobre distintas cuestiones, por ejemplo, sobre la producción de papel, algunas medidas estándar sobre consumo de energía, en fin, que sirvieron para complementar el desarrollo del estudio y llegar, pues, al resultado final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuáles fueron los referentes internacionales para hacer metodológicamente esta investigación?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El referente internacional que tuvimos fue el proyecto Greening Books que se adelantó en Cataluña con el apoyo de la Unión Europea y que hoy por hoy ha dado lugar a la creación del Instituto de la Ecoedición (<a href="https://institutecoedicio.cat/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Institut de l’Ecoedició</a>) que tiene sede en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Dicho proyecto fue la referencia. De allí tomamos las categorías de impacto, como también algunas consideraciones metodológicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Realmente el libro (tanto digital como impreso) está pensado para durar?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es importante aclarar que el estudio solo tuvo en cuenta el análisis de ciclo de vida de un libro impreso, tanto a través de tecnología <em>offset</em> como a través de tecnología de impresión digital. En ningún caso hicimos la medición del análisis de ciclo de vida de un libro en soporte digital, que habría supuesto muchas otras cosas y resulta, realmente, un proceso complejo. Yo creo que el libro impreso, sin duda, es un producto que está pensado para durar, más aún si se le compara con una grandísima cantidad de otros productos que se comercializan. A la larga, un libro no se agota en un solo uso, un libro tiene una vida prolongada siempre que se tengan ciertos cuidados. Entonces, en esa medida, sí estoy convencido de que el libro impreso es un producto que está pensado para durar. Y allí, aun cuando, como decía en un comienzo, nosotros no hicimos un estudio del impacto de un libro en soporte digital, sí que uno podría tender a pensar y a decir con mucho sustento científico que, evidentemente, un libro impreso es un producto que tiene una mayor probabilidad de tener una vida útil mucho más larga de la que puede llegar a tener un libro en formato digital, si tenemos en cuenta lo que ocurre con la obsolescencia de los distintos soportes de lectura en las cuales podemos leer un libro digital. Entonces, en esa medida sí que creo, como decía, que el libro impreso es un producto que tiene una vida prolongada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuál es el tiempo de vida de un libro digital?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como decía en una respuesta anterior, en el estudio no hicimos un análisis del impacto ambiental de un libro en formato digital. Sí conozco algunos datos que son muy dicientes: según el Real Instituto de Tecnología de Suecia (KTH Kungliga Tekniska högskolan), para compensar el impacto ambiental de un dispositivo de lectura digital, habría que leer anualmente 33 libros de 360 páginas cada uno. Digamos que a la hora de pensar en el impacto ambiental de un libro digital uno tendría, por ejemplo, que tener en cuenta qué tan atrás se va, y con eso me refiero: ¿Cómo medir, por ejemplo, el impacto ambiental de la fabricación de los dispositivos de lectura? Sabemos que una tableta, un lector electrónico de libros o un computador utilizan toda una serie de minerales cuya extracción es, digamos, muy costosa en términos ambientales. Que no sabemos tampoco en qué condiciones se producen y se fabrican muchos de esos dispositivos. Habría que tener en cuenta también el consumo de las infraestructuras de servidores, habría que pensar en los consumos que genera la lectura de un libro en estos dispositivos. Por supuesto no se trata de satanizar el libro digital, pero puede que en términos ambientales sea mucho mayor el impacto del libro digital que el libro en papel, contrario a lo que se pueda pensar por el hecho de la percepción de inmaterialidad que tenemos de lo digital.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Es equiparable el impacto ambiental con el impacto social del libro?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Definitivamente no son cuestiones equiparables, creo que hay que decir que la industria editorial, por tratarse de una industria cultural, tiene un impacto social enorme y en esa medida, el apostar por reducir su impacto ambiental es muy significativo en términos de la repercusión que puede tener en la sociedad de concientizar sobre la necesidad de luchar contra el cambio climático y la degradación de los ecosistemas. Además creo que ahí, en ese abanderar una transformación que la convierta en una industria que mitigue significativamente sus impactos ambientales, la industria editorial tiene una oportunidad de hacerse con un discurso que la posicione nuevamente en la esfera pública en momentos en los cuales la lectura de libros se encuentra en una crisis profunda, diría yo; así que creo que hay ahí sin duda una necesidad en la cual la industria tiene que avanzar porque si no es por la vía de la regulación, sí por medio de la presión que puedan ejercer los mismos lectores, los consumidores en general de conocer cuál es el impacto, de conocer cómo la industria adopta determinadas prácticas para mitigarlo, creo que hay ahí una exigencia que la industria tiene sí o sí que abordar más temprano que tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuáles aspectos reconoce que hicieron falta en la investigación?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son diversos los aspectos que tenemos que reconocer que quedaron por fuera de la investigación que realizamos. Sería, por ejemplo, muy interesante poder hacer análisis comparativos con otros tipos de libros, es decir, utilizando otra unidad funcional. Nosotros nos centramos en un libro con las características típicas de un libro de lectura corrida; qué pasaría si entramos a ver libros con una mayor cantidad de color, imágenes, por ejemplo, un libro álbum; cuáles son los impactos, qué tanto varían. Eso ya ameritaría otro estudio, pero más allá de eso, una cuestión que sí creo que quedó por fuera y que sería muy interesante abordar en un futuro, es pensar cuáles son los impactos ambientales que generan todos los libros «invendidos». Ese es el resultado de una lógica con la que ha funcionado durante mucho tiempo la industria editorial y es la de hacer tiradas que no necesariamente son apuesta y que están ajustadas a una demanda potencial que puede o no concretarse. Así que esos libros invendidos generan transportes adicionales a causa de las devoluciones del libro desde las librerías hasta las distribuidoras y de las distribuidoras a las editoriales, y que son libros que en muchos casos terminan siendo destruidos. Sería muy interesante poder medir cuál es el impacto ambiental que generan todos estos libros invendidos. Sobre todo, en un escenario en el cual se calculan porcentajes muy altos de devoluciones y donde hay creo yo un impacto significativo, que no quedó medido, y que debería sin duda llevar a pensar al sector en cómo invertir esa lógica de imprimir grandes tiradas de las cuales muchos de los ejemplares terminan por no venderse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Coda. Recientemente, en el XXV Congreso de las Librerías celebrado en Valencia, España, se dieron datos alarmantes entorno al libro: el 86 % de los títulos que se ofrecen venden menos de 50 ejemplares al año, además asegura el estudio que solo el 0,1 % vende más de 3.000 ejemplares. Según un estudio de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), el 49,4 % de los libros que se publican en todo el Estado no consiguen vender ni un solo ejemplar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo plantear políticas públicas para reducir el impacto ambiental? y ¿Qué políticas públicas son urgentes para asumir un ciclo con menos impacto ambiental?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que desde la política pública, el primer paso que se debería dar pasa por apoyar la formación y la difusión de información sobre buenas prácticas para mitigar el impacto ambiental en los procesos de producción y circulación del libro. Ahí pondría yo el primer acento. Por supuesto que hace falta también desarrollar toda una serie de herramientas, y en ese sentido vuelve a ser un buen espejo al que mirar la experiencia de Cataluña y el recientemente creado (aun cuando ya tiene varios años de existencia) el Institut de l’Ecoedició, que permite y pone a disposición una herramienta muy interesante que es una calculadora de la huella ambiental del libro (<a href="https://bookdaper.cat/ca/?next=/users/sign_in" target="_blank" rel="noreferrer noopener">BookDAPer</a>) que arroja a las editoriales que la utilizan una etiqueta con la mochila ecológica del libro. Eso es parte fundamental de lo que se debería tener si uno quiere hacer ecoedición. Porque la ecoedición no es solo adoptar prácticas de mitigación, sino es también comunicar el impacto y qué prácticas se utilizaron para mitigarlo, y eso es justamente lo que permite una herramienta como la calculadora de los impactos ambientales que está en uso hoy en Cataluña y que seguramente para un desarrollo de esa naturaleza se pueda necesitar en algún momento apoyo desde lo público. Pero creo que no se puede pensar solo en que basta con políticas públicas, sino que también el sector mismo debe propiciar un trabajo mancomunado que le permita establecer una agenda común, unos acuerdos sobre qué se puede y cómo se puede mitigar el impacto de la industria, y acordar una hoja de ruta de transición que sea adoptada por un gran número de actores. Hoy por hoy hay que decir que la cuestión de la ecoedición y de la adopción de determinadas prácticas para mitigar el impacto es una cuestión que no está especialmente extendida, sino que es de interés de unas pocas editoriales, y solo en la medida en que el grueso de editoriales y de actores se sumen, va a lograrse un impacto realmente significativo. Entonces, sí, por supuesto, hay necesidad de políticas públicas de acompañamiento, pero creo también que el sector necesita acordar un camino que incluya la cooperación, en el que editoriales seguramente con mayores recursos y mayores capacidades para avanzar en la adopción de buenas prácticas puedan jalonar a editoriales más pequeñas que por su naturaleza de ser organizaciones más pequeñas pueden en algún caso tener más complicado avanzar en un camino hacia la mitigación de su impacto ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuál es la recomendación principal para las editoriales que buscan reducir su impacto de forma inmediata?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La recomendación fundamental, y en esto no estoy diciendo nada especialmente novedoso, es una conclusión a la cual llegan tanto el estudio que se hizo en Cataluña hace ya varios años como los estudios similares que se han hecho alrededor del mundo, pasa por la adecuada elección de la materia prima. En las materias primas está concentrado el grueso del impacto ambiental del ciclo de vida de un libro y en esa medida el poder utilizar y el optar por papeles certificados que provengan de bosques de fuentes forestales debidamente gestionadas, que puedan tener parte o la totalidad de material recuperado, pues es el primer paso para avanzar en la mitigación del impacto ambiental de los procesos del proceso de producción de un libro. Evidentemente, ahí las industrias editoriales en América Latina, los sectores editoriales, se enfrentan a una cuestión que hasta cierto punto las excede y que tiene que ver con la disponibilidad de ese tipo de papeles en nuestros países. En la medida que muchos de nuestros países no son países que produzcan el papel, sino que se utilizan papeles importados y que dependen en mucho de la demanda mundial de papel, pues en muchos casos se ven abocados a utilizar el papel que tienen a mano a un precio más o menos accesible y que no encarece significativamente la producción del libro. Entonces ahí creo que hay una tensión que resolver a la hora de pensar en cómo implementar buenas prácticas o prácticas responsables con el medio ambiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* * *</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de la lectura del texto y de haber hablado con José y con otros colegas del sector frente a este tipo de estudios me quedan unas cuantas conclusiones:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero, invitamos a leer <em>La huella ambiental del libro</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segundo, a partir de su lectura, busquemos generar preguntas entorno a temas de mitigación e impacto del libro para seguir construyendo un debate necesario y urgente sobre la huella ambiental en nuestro sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tercero, abrir espacios de discusión pública con toda la cadena del libro y con las instituciones para que podamos generar una hoja de ruta en nuestros países.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuarto, promover desde cada agente del sector, una investigación que permita construir más adelante un conocimiento más detallado del impacto del libro, tanto social como ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quinto, buscar políticas públicas que mitiguen el impacto ambiental de toda la cadena del libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sexto, establecer un sello específico para libros que cumplan con estas políticas ambientales (<em>marketing</em> verde) y, por qué no, sumar un sello de libros hechos por humanos y no por IA (en este punto, también discutir este nuevo ítem ambiental).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Séptimo, recomiendo la lectura del libro <em>Manual de edición: guía para estos tiempos revueltos </em>de los investigadores Manuel Gil y Martín Gómez publicado por el Cerlalc en 2016, gran texto que plantea no solo una visión detallada de la cadena del libro sino también su propuesta de hacer una ecoedición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Óscar Hembert Moreno Leyva<br>Periodista. Propietario de la <a href="https://www.oromolibreriaeditorial.com.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">librería-editorial Oromo</a> (Cali, Colombia)&nbsp;&nbsp; </p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://fima.ub.edu/edl/la-huella-ambiental-del-libro-por-el-cerlalc/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
