{"id":2474,"date":"2022-11-25T07:33:06","date_gmt":"2022-11-25T06:33:06","guid":{"rendered":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/mas-rapido-que-palabras-al-viento\/"},"modified":"2026-03-04T14:15:23","modified_gmt":"2026-03-04T13:15:23","slug":"mas-rapido-que-palabras-al-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/mas-rapido-que-palabras-al-viento\/","title":{"rendered":"M\u00e1s r\u00e1pido que palabras al viento"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/libros.csic.es\/product_info.php?products_id=1601\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"drupal-import-img\" alt=\"\" data-entity-type=\"file\" data-entity-uuid=\"57d83a61-2bec-4ee1-98e0-90fdea771a7f\" height=\"198\" src=\"\/edl\/wp-content\/inici_blog_EdL\/2022\/coberta_no_no_pienses.jpg\" width=\"150\" \/><\/a><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Pron, Patricio. <i>No, no pienses en un conejo blanco: literatura, dinero, tiempo, influencia, falsificaci\u00f3n, cr\u00edtica, futuro.<\/i> Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, 2022. 90 p. (Serie 23 de abril; 18). ISBN 978-84-00-10976-9. Disponible tambi\u00e9n en l\u00ednea: <a href=\"http:\/\/libros.csic.es\/product_info.php?products_id=1601\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">http:\/\/libros.csic.es\/product_info.php?products_id=1601<\/a><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Muchos de nosotros tenemos la edad exacta para ser considerados por derecho como hijos de dos mundos. El del tiempo de los hechos, anterior a la explosi\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales a finales de los noventas e inicio de los 2000, y el del tiempo de los instantes, mediado por el avance acelerado de semejantes tecnolog\u00edas. Unos recuerdan muy bien los d\u00edas previos a que en sus casas hubiera una conexi\u00f3n a Internet. Otros, en cambio, recuerdan el d\u00eda en que tuvieron sus primeros tel\u00e9fonos m\u00f3viles: armatostes menos sofisticados que una termita holgazana, y aparatosos como unos ladrillos de arcilla. Algunos de nosotros, por otro lado, recordamos las largas \u2014largu\u00edsimas\u2014 tardes de lectura en las que nada pod\u00eda distraernos. Tardes en las que el tiempo era una propiedad con la que se med\u00eda el paso de las estaciones y la llegada de los cumplea\u00f1os, y no un activo del que cada vez tenemos menos.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><!--break--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Para muchos de nosotros, el tiempo ha dejado de ser una propiedad (\u00bfpsicol\u00f3gica? \u00bff\u00edsica?) del universo y ha pasado a ser una moneda de cambio por la que se pelean las redes sociales, los servicios de <i>streaming<\/i>, y la interminable cantidad de entretenimiento basura que puede encontrarse en Internet. La gran promesa de mediados del siglo XX fue que la tecnolog\u00eda de c\u00f3mputo facilitar\u00eda nuestro trabajo de tal manera que lo que tendr\u00edamos de sobra ser\u00eda, precisamente, tiempo para dedicarnos a nuestros <i>hobbies<\/i>, intereses y crecimiento personal. A ya casi 23 a\u00f1os de haber iniciado el siglo XXI, hemos descubierto que lo \u00fanico que estas tecnolog\u00edas han logrado incrementar es nuestra capacidad de hacer m\u00e1s trabajo durante la misma franja horaria, pero a un coste que se paga con <i>burnout<\/i>, estr\u00e9s laboral, e incluso colapso psicol\u00f3gico. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><i><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">No tengo tiempo<\/span><\/span><\/span><\/i><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">, <i>se me va el tiempo<\/i>, <i>no hay tiempo para esto<\/i>,<i> tampoco para aquello, mucho menos para esto otro<\/i> son expresiones cada vez m\u00e1s comunes en el habla general, sobre todo en aquellos quienes se ganan el pan en un ambiente de oficina. De todos los \u00e1mbitos culturales que se han visto afectados por la reducci\u00f3n del tiempo, la literatura y su industria es de las que han mutado de maneras m\u00e1s ex\u00f3ticas para hacer frente a nuevos retos y demandas. Es de esto, y m\u00e1s, sobre lo que escribe Patricio Pron (Rosario, Argentina, 1975) en <i>No, no pienses en un conejo blanco<\/i> (Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, Madrid, 2022), un ensayo de menos de 100 p\u00e1ginas, y de formato peque\u00f1o, en el que reflexiona sobre los cambios que la aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica ha introducido en el mercado del libro, as\u00ed como sus efectos en la apreciaci\u00f3n lectora de la poblaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Para Pron, la problem\u00e1tica actual del libro es una que puede enmarcarse alrededor de una baja alfabetizaci\u00f3n lectora, sumada esta al fetichismo del libro. La promesa tecnol\u00f3gica que se mencion\u00f3 m\u00e1s arriba, esa que aliviar\u00eda nuestras espaldas y abrir\u00eda campo a nuestros placeres y curiosidades, ha sido el impulsor ir\u00f3nico de esta situaci\u00f3n, aunque hay que recordar que la tecnolog\u00eda, entendida como una herramienta que ayuda a realizar ciertas funciones, existe de diversas formas. La hay mecanizada, desde lo m\u00e1s bruto y lo m\u00e1s sofisticado, pero tambi\u00e9n la hay mental, como es el caso de las t\u00e9cnicas de <i>lectura veloz<\/i>, que surgieron de un ambiente en el que la informaci\u00f3n de todo tipo no hac\u00eda m\u00e1s que aumentar de volumen. Si hace apenas un siglo, una persona con una educaci\u00f3n media era capaz de conocer gran parte del conocimiento y acervo cultural de su civilizaci\u00f3n, para los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado una persona con las mismas capacidades apenas lograba conocer m\u00e1s de una fracci\u00f3n de toda la propuesta cultural y cient\u00edfica acumulada hasta entonces.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Pero leer significa mucho m\u00e1s que sentarse a absorber palabras: hay que comprenderlas. La velocidad lectora promedio oscila entre las 250 y las 300 palabras por minuto, muchas de las cuales son le\u00eddas m\u00e1s de una vez al ser estas extra\u00f1as, ajenas, curiosas o significar en su conjunto ideas sobre las cuales el lector no est\u00e1 familiarizado. Quienes hacen proselitismo a la <i>lectura r\u00e1pida<\/i> prometen que sus practicantes podr\u00e1n aumentar esa ratio a n\u00fameros extravagantes; entre 1.500 y 6.000 palabras por minuto, lo que suena muy bien en el curr\u00edculo de quien gusta presumir de cu\u00e1ntos libros lee al a\u00f1o, pero a expensas de la comprensi\u00f3n de la lectura, ya no se diga nada sobre el disfrute de esta.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">El deleite del libro, para los promotores de la lectura r\u00e1pida, queda as\u00ed reducido a un mero capricho. Un antojo en una \u00e9poca en la que lo importante es el m\u00e1ximo volumen de informaci\u00f3n que debe ser absorbida en el m\u00ednimo tiempo posible. Una sensibilidad que tiene su equivalente en la vida laboral de un grueso considerable de la poblaci\u00f3n, quienes adem\u00e1s de ser meras celdas en el archivo de contabilidad de alguien, necesitan producir m\u00e1s y mejores resultados en menos tiempo. No extra\u00f1a entonces que muchas personas, al concluir la jornada de trabajo, no tengan la energ\u00eda y el inter\u00e9s suficientes para involucrarse en una actividad exigente con su tiempo y atenci\u00f3n, como ser\u00eda la lectura. Seg\u00fan apunta Pron, esta relaci\u00f3n entre tiempo y calidad literaria tiene su eco en el mundo mediatizado de hoy. Ese mundo en el que carreras enteras son destruidas o creadas tras una emotiva diatriba de <i>tweets <\/i>en la que las sutilezas y los argumentos son sacrificados en nombre de la conveniencia y la alta velocidad (y, como se ha visto en los \u00faltimos a\u00f1os, a cierta tendencia pol\u00edtica), todo en aras de captar ese tiempo, limitado y precioso, de quienes vivimos dentro de la econom\u00eda del clic.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Al igual que como ocurre con la <i>lectura r\u00e1pida<\/i>, cuyos mejores resultados incrementan la ratio de palabras por minuto de los lectores, pero solo logran acercarlos a una comprensi\u00f3n superficial de lo le\u00eddo, as\u00ed tambi\u00e9n los medios modernos, en su inter\u00e9s por elevar al libro a un objeto de deseo cultural, terminan rebaj\u00e1ndolo a un mero fetiche. Un art\u00edculo de postureo. Un accesorio de moda que puede llevarse como las mujeres llevan un bolso o los hombres llevan el bigote. El fen\u00f3meno del <i>bookishness<\/i>, que en castellano podr\u00eda entenderse como \u00ablo libresco\u00bb, por no llamarlo \u00abadicci\u00f3n al libro\u00bb, es una de estas manifestaciones con montones de cabezas. Desde peluches y almohadas con los rostros de escritores famosos, hasta tazas de caf\u00e9, l\u00e1pices y libretas adornadas con citas de lecturas cl\u00e1sicas que los usuarios finales, muy seguramente, ni siquiera se han molestado en leer. M\u00e1s fant\u00e1sticos a\u00fan son todos esos perfiles de Instagram o TikTok para quienes el libro como objeto, y no tanto su contenido, pasa a ser la raz\u00f3n de admiraci\u00f3n. Com\u00fan es encontrar cuentas cuyo \u00fanico contenido son fotograf\u00edas \u2012o v\u00eddeos\u2012 de mujeres guapas y hombres galanes posando tal cual modelos de marca de calzoncillos, pero siempre con un libro entre las manos. Puntos extra si se trata del <i>Ulises<\/i>, <i>Moby Dick<\/i>, <i>La broma infinita<\/i>, o cualquier otro tomo famoso por su incomprensi\u00f3n o longitud.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Puesto que en otras \u00e9pocas los libros sol\u00edan ser identificados como la marca del intelecto, el <i>bookishness<\/i> pasa entonces a ser el gusto por la lectura no por gusto genuino, sino por mera postura. Seg\u00fan apunta Pron, Maddy Burciaga, una <i>influencer<\/i> &nbsp;francesa, fue noticia del momento cuando, en 2021, anunci\u00f3 su l\u00ednea de libros decorativos: cajas impresas con cubiertas de libros emblem\u00e1ticos que se ven muy bien como decoraci\u00f3n, aunque no tienen una sola palabra dentro. As\u00ed, por tan solo 19 euros, uno puede asegurarse el prestigio que antes daba tener una biblioteca personal sin siquiera molestarse en leerla. O, de tener una de verdad, entenderla. Ya no importa demasiado el hecho de haber le\u00eddo un t\u00edtulo en particular, sino que los dem\u00e1s crean que lo hemos hecho, lo cual a su vez termina por derivar en algunas aberraciones muy propias de nuestros tiempos. Debido a que las redes sociales son la plataforma <i>de facto<\/i> para que cualquiera d\u00e9 rienda suelta a sus opiniones, no es de extra\u00f1ar que las insensateces m\u00e1s grandes hayan tomado fuerza, las cuales, aunadas a una mala comprensi\u00f3n casi intencional de la literatura, resulta en aut\u00e9nticos desprop\u00f3sitos. Fen\u00f3menos de histeria moral, como la \u00abcancelaci\u00f3n\u00bb, por parte de ciertas bibliotecas o escuelas, de t\u00edtulos cl\u00e1sicos como <i>Huckleberry Finn<\/i> por el imperdonable crimen de no estar a la altura de las sensibilidades de la moralidad contempor\u00e1nea es un ejemplo extremo, pero muy real, de esto.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><i><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Yo soy de las que leen libros<\/span><\/span><\/span><\/i><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">, o <i>dime qu\u00e9 libros has le\u00eddo en el \u00faltimo mes<\/i>, o <i>dale a la derecha si te gusta leer<\/i>, son algunas de las l\u00edneas patentemente pretensiosas que pueden encontrarse en algunos perfiles de casi todas las aplicaciones de citas a las que cualquiera de nosotros nos podemos unir. La alta mediatizaci\u00f3n del libro como accesorio para embellecer la propia imagen, exaltada por cualquier cosa que a uno le haga sentir bien sin hacer esfuerzo, es un asunto tambi\u00e9n impulsado por las mismas casas editoriales y las librer\u00edas, tal vez demasiado para el propio bien de la industria. Pron apunta el caso de una editorial independiente espa\u00f1ola que \u00abse quejaba en privado algunos meses atr\u00e1s de que un n\u00famero importante de los pedidos que recibe en su tienda en l\u00ednea no son de los t\u00edtulos que publica \u2012la mayor\u00eda de ellos excelentes\u2012, sino de los carteles y postales que ha creado para promocionarlos, que sus clientes parecen preferir a los libros\u00bb (p. 67). No es de extra\u00f1ar, entonces, que en un ambiente en el que las series de televisi\u00f3n son celebradas por muchos como \u00abla nueva literatura\u00bb, f\u00e1cil de disfrutar por quienes est\u00e1n demasiado agotados al final de un d\u00eda largo de trabajo, el libro sea el patito feo al que nadie quiere acercarse salvo cuando toca elevar la imagen que se tiene de uno mismo. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Ejemplos de esto sobran. Podemos ver uno aqu\u00ed en Barcelona, cada 23 de abril durante la celebraci\u00f3n de Sant Jordi, cuando las calles se llenan de lectores repentinos, \u00e1vidos por poner sus manos en todos los t\u00edtulos posibles, gustosos de celebrar la Gran Fiesta del Libro, mientras que durante el resto del a\u00f1o las librer\u00edas de la ciudad son como cavernas llenas de ecos. <i>Reading is sexy<\/i>, rezan docenas de cartelones en los que actores atractivos, pero con un toque a \u00f1o\u00f1er\u00eda, se muestran muy ocupados en la lectura de turno. Cartelones que pueden encontrarse en las paredes de librer\u00edas y caf\u00e9s <i>hipster<\/i> de toda Barcelona y Madrid, y por medio de los cuales uno tambi\u00e9n se siente inteligente y sexi por la mera asociaci\u00f3n de tener un libro en las manos. Incluso si nuestro cerebro no da para tanto, o si nuestro rostro solo puede amarlo la madre de los cuervos.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">El libro ha recorrido un camino interesante desde que a Gutenberg se le ocurri\u00f3 juntar una serie de prensas y engranajes para imprimir una hermosa biblia g\u00f3tica. Desde entonces, ha estado vinculado al progreso tecnol\u00f3gico, y su producci\u00f3n no ha hecho m\u00e1s que acelerarse. Hoy m\u00e1s que antes, la persona promedio tiene acceso a casi toda la cultura y la literatura, pero tambi\u00e9n hoy m\u00e1s que antes, la cultura y la literatura se ven amenazadas por la persona promedio. Desde banalizarla y vulgarizarla por medio de las sensibilidades de <i>influencers<\/i>, hasta mutilarla y erradicarla por comulgar opiniones o ideas diferentes a las nuestras.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Es un poco dif\u00edcil no notar un tinte a superioridad de casta en el texto de Pron, pero tambi\u00e9n es un poco dif\u00edcil no estar de acuerdo con los argumentos y ejemplos que menciona. La complicidad de la propia industria del libro en todo esto es lo m\u00e1s deplorable. Donde antes el talento era primario, ahora lo que importa es el n\u00famero de seguidores que determinado nombre lleve a sus espaldas. Cada vez son m\u00e1s las editoriales que se interesan en una nueva voz no por la frescura de su estilo o ideas, sino por su presencia en redes, lo que ha resultado en la publicaci\u00f3n de aut\u00e9nticos bodrios que sirven muy bien como combustible para la chimenea, pero tambi\u00e9n como lej\u00eda para la buena literatura (aunque excepciones, como siempre, las hay). De igual forma, la autocensura, otrora un pecado capital en las letras, es ahora una realidad con la que muchos escritores y artistas deben luchar, todo por miedo a que sus carreras queden en el polvo gracias a la facilidad con la que un sector del p\u00fablico se ofende. Un sector peque\u00f1o pero muy ruidoso, sensible, privilegiado y \u2012que no quede duda\u2012 falto de criterio. Todo esto es solo una parte del total del asunto que Pron maneja en su libro.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">\u00bfQu\u00e9 hacer al respecto? Parece que nada. O al menos no a un nivel colectivo. El mismo Pron no ofrece respuestas, y la salvaci\u00f3n casi siempre es un asunto que se hace en casa. Solo los mes\u00edas tienen la capacidad de salvar multitudes, y la nuestra no es una \u00e9poca de mes\u00edas. Quienes vivimos una realidad interior y personal, y no nos interesamos demasiado por las locuras del mundo, tenemos siempre la posibilidad de seguir nuestra propia senda, pero eso no significa que tarde o temprano no nos veremos afectados por la inmolaci\u00f3n del libro. Cuando la calidad de la literatura que disfrutamos se viene abajo debido a que sus escritores no tienen demasiado talento, pero les sobran seguidores, o el libro se vuelve el vestido con el que los hombrecillos compensan sus carencias, o las obras cl\u00e1sicas se ven en peligro de extinci\u00f3n porque a unas se\u00f1oras ofendidas no les agradan las opiniones de sus autores \u2012muertos hace un siglo, o m\u00e1s\u2012, entonces sabemos que tal vez, solo tal vez, ahora s\u00ed nos encontramos en el fin de los tiempos.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">\u00bfTiene la culpa de esto la tecnolog\u00eda? Solo un insensato dir\u00eda que s\u00ed. La culpa, m\u00e1s bien, est\u00e1 en quienes no saben qu\u00e9 hacer con ella. No se le puede dar un tel\u00e9fono m\u00f3vil a un orangut\u00e1n sin esperar que no intente rascarse el trasero con \u00e9l, de la misma manera que no se puede esperar que una poblaci\u00f3n altamente tecnificada, pero interesada tan solo en la rapidez con la que puede obtener satisfacci\u00f3n, saque provecho de las grandes oportunidades que estas herramientas proporcionan. \u00abDe todo esto tal vez se pueda deducir\u00bb, observ\u00f3 Torbj\u00f8rn Ekelund, \u00abque el que camina lentamente tiene una vida espiritual m\u00e1s rica que el que corre tan r\u00e1pido como es capaz\u00bb. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">A lo mejor lo que necesitamos es solo bajar un poco la velocidad.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify; margin-bottom:11px\"><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\"><a href=\"https:\/\/www.linkedin.com\/in\/antonio-tamez-elizondo\/\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">J. Antonio Tamez-Elizondo<\/a><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size:12.0pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">De la 6.\u00aa promoci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/www.ub.edu\/portal\/web\/informacio-mitjans-audiovisuals\/presentacio-llibreria\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">Escola de Llibreria<\/a><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size:11pt\"><span style=\"line-height:150%\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pron, Patricio. No, no pienses en un conejo blanco: literatura, dinero, tiempo, influencia, falsificaci\u00f3n, cr\u00edtica,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_robots_follow":"","_seopress_robots_imageindex":"","_seopress_robots_snippet":"","_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_robots_breadcrumbs":"","_seopress_robots_freeze_modified_date":"","_seopress_robots_custom_modified_date":"","_seopress_robots_canonical":"","_seopress_social_fb_title":"","_seopress_social_fb_desc":"","_seopress_social_fb_img":"","_seopress_social_fb_img_attachment_id":0,"_seopress_social_fb_img_width":0,"_seopress_social_fb_img_height":0,"_seopress_social_twitter_title":"","_seopress_social_twitter_desc":"","_seopress_social_twitter_img":"","_seopress_social_twitter_img_attachment_id":0,"_seopress_social_twitter_img_width":0,"_seopress_social_twitter_img_height":0,"_seopress_redirections_value":"","_seopress_redirections_enabled":"","_seopress_redirections_enabled_regex":"","_seopress_redirections_logged_status":"","_seopress_redirections_param":"","_seopress_redirections_type":0,"_seopress_analysis_target_kw":"","_seopress_news_disabled":"","_seopress_video_disabled":"","_seopress_video":[],"_seopress_pro_schemas_manual":[],"_seopress_pro_rich_snippets_disable_all":"","_seopress_pro_rich_snippets_disable":[],"_seopress_pro_schemas":[],"inline_featured_image":false,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","footnotes":""},"categories":[1400],"tags":[1133],"class_list":["post-2474","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ressenyes","tag-llibres"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":1400,"label":"Ressenyes"}],"post_tag":[{"value":1133,"label":"llibres"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":{"display_name":"jordi","author_link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/author\/jordi\/"},"comment_info":0,"category_info":[{"term_id":1400,"name":"Ressenyes","slug":"ressenyes","term_group":0,"term_taxonomy_id":1400,"taxonomy":"category","description":"","parent":0,"count":1345,"filter":"raw","cat_ID":1400,"category_count":1345,"category_description":"","cat_name":"Ressenyes","category_nicename":"ressenyes","category_parent":0}],"tag_info":[{"term_id":1133,"name":"llibres","slug":"llibres","term_group":0,"term_taxonomy_id":1133,"taxonomy":"post_tag","description":"","parent":0,"count":1214,"filter":"raw"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2474"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3990,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2474\/revisions\/3990"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}