{"id":2527,"date":"2022-06-03T06:55:45","date_gmt":"2022-06-03T04:55:45","guid":{"rendered":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/lecturas-y-pasiones-de-jose-luis-melero\/"},"modified":"2026-03-04T14:15:28","modified_gmt":"2026-03-04T13:15:28","slug":"lecturas-y-pasiones-de-jose-luis-melero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/lecturas-y-pasiones-de-jose-luis-melero\/","title":{"rendered":"\u00abLecturas y pasiones\u00bb, de Jos\u00e9 Luis Melero"},"content":{"rendered":"<p class=\"text-align-justify\"><a href=\"https:\/\/xordica.com\/\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"drupal-import-img\" alt=\"\" data-entity-type=\"file\" data-entity-uuid=\"661d81ff-4489-4edc-86fc-0750a7c776d6\" height=\"230\" src=\"\/edl\/wp-content\/inici_blog_EdL\/2022\/coberta_lecturas_y_pasiones.jpg\" width=\"150\" \/><\/a><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Melero, Jos\u00e9 Luis. <i>Lecturas y pasiones.<\/i> Zaragoza: Xordica, 2021. 284 p. (Los libros de la falsa; 25). ISBN 978-84-16461-44-8. 19,95 \u20ac.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Me lo he pasado en grande con el libro de Jos\u00e9 Luis Melero titulado <i>Lecturas y pasiones<\/i> publicado en Zaragoza por <span style=\"font-variant:small-caps\">X<\/span>ordica, la editorial en la que Melero ha dado repetidas muestras de br\u00edo literario y de amor por los libros. Me lo he pasado en grande por varios motivos. Primero, porque en los aragoneses la pasi\u00f3n viene de serie (como la tozudez, y como los frenos de disco en los coches chachis), y como la pasi\u00f3n por los libros es algo que compartimos Melero y un servidor, pues gran diversi\u00f3n. Segundo, porque es la en\u00e9sima demostraci\u00f3n de que tener libros en casa sirve para mucho, y da igual si son nuevos, viejos, de lance, de anticuario o de categor\u00edas innombrables. Tercero, porque son muchos los art\u00edculos period\u00edsticos de entre estos ciento doce, que son una loa a las librer\u00edas, al ir a las librer\u00edas y al pasar tiempo en ellas porque est\u00e1 demostrado que es uno de los pocos sitios de los que se sale siempre contento, sea que se sale con un libro en la mano, sea con una idea en la cabeza. Cuarto, porque Melero cuenta algunas an\u00e9cdotas que me han obligado a pensar. Imagino que como las an\u00e9cdotas que cuenta son muchas, el libro har\u00e1 pensar a otros muchos de entre los que sienten pasi\u00f3n (o simple curiosidad) sobre lo que significa tener libros o moverse a su alrededor.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><!--break--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Me resultan especialmente interesantes las an\u00e9cdotas que tienen que ver con los libros antiguos y con el tenerlos o no tenerlos, y en ellas me he centrado. S\u00e9pase que el volumen tiene muchos y buenos art\u00edculos sobre vida y cultura aragonesa. Debe saberse que los art\u00edculos centrados en Arag\u00f3n mueven a la pasi\u00f3n por el saber pues demuestran que el saber nunca es local, sino global, y no importa que se hable de aragoneses muy ilustres (Ram\u00f3n y Cajal, Carderera) o menos ilustres, porque lo que cuenta es el procedimiento que se ha seguido para alcanzar ese saber: siempre a trav\u00e9s de libros abiertos con pasi\u00f3n e inter\u00e9s, con ganas de ir a buscarlos, de abrirlos, de aprender de ellos, de destilar lo que ense\u00f1an y de que lo destilado sea comunicado a todos en forma de libro; y vuelta a empezar. Este libro de Melero es un alambique enorme que destila con soltura lo que hay en miles y miles de ellos y lo que supone amarlos y compartir lo que dicen y lo que son.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">A mi corto entender, lo mejor de los libros que tratan de libros antiguos son las an\u00e9cdotas, los casos, los detalles inesperados, como en los libros de poes\u00eda. Como por mucho que nos empe\u00f1emos \u2012y muchos nos hemos empe\u00f1ado mucho\u2012 no hay manera de escribir una \u00abteor\u00eda general del libro antiguo\u00bb, es m\u00e1s f\u00e1cil hacer una \u00abteor\u00eda particular del libro antiguo\u00bb. Antes he dicho una mentira, pero creo que era una mentira peque\u00f1ica: que de una librer\u00eda se sale siempre contento. En el art\u00edculo \u00abUna visita a Fuente Vaqueros\u00bb (p. 22), Melero cuenta con mucha gracia intimidades familiares y afirma haber acompa\u00f1ado a Granada a su mujer porque en esta ciudad hay buenas \u00ablibrer\u00edas de viejo\u00bb. Melero afirma haber salido de una de ellas con \u00abla tarjeta titilando y exang\u00fce, casi desfallecida\u00bb y que esa noche ella y \u00e9l tuvieron (el autor usa el plural: \u00abtuvimos\u00bb) que comer un bocadillo. La culpable fue \u00abuna preciosa edici\u00f3n de Altolaguirre\u00bb. La an\u00e9cdota da para una tesis doctoral sobre la bibliofilia compartida, otra de las formas de la pasi\u00f3n. No conozco intimidades de la familia de Melero, pues solo he o\u00eddo a la se\u00f1ora catedr\u00e1tica (en calidad de vicerrectora) un par de veces en la presentaci\u00f3n de sendos congresos dedicados a libros antiguos convocados por el incansable aragon\u00e9s que es Manuel J. Pedraza. Las dos veces ha hablado con simpat\u00eda de la pasi\u00f3n que le ha invadido la casa, por lo que no parece que le costara mucho cambiar cena por bocadillo en Granada. (A decir verdad, la segunda vez que ella habl\u00f3 de la pasi\u00f3n que le hab\u00eda invadido la casa mantuvo la simpat\u00eda y comparti\u00f3 la ilusi\u00f3n, pero me pareci\u00f3 que empezaba a haber sitio para la resignaci\u00f3n.) La cuesti\u00f3n es, como me dec\u00eda mi padre: \u00ab\u00bfNo ser\u00e1 que los aragoneses semos unos exageraos?\u00bb. Si la exageraci\u00f3n se debe achacar a la calidad de aragon\u00e9s, la acepto; si es consecuencia de la pasi\u00f3n bibliof\u00edlica la acepto menos. Traigo esto a colaci\u00f3n porque una de las muchas batallas que he perdido en la vida es la de intentar ganar para la bibliofilia un poco de raz\u00f3n, o de calma, como prefieran. No, no: la raz\u00f3n en la bibliofilia no implica la ausencia de pasi\u00f3n por el libro, implica reducci\u00f3n de la fuerza del fetichismo, de la exageraci\u00f3n. Es muy posible que la an\u00e9cdota del bocadillo sea solo artima\u00f1a period\u00edstica, y no lo digo porque est\u00e9 al tanto de la salud financiera de la familia de Melero, sino porque el autor sabe reconocer en otros cap\u00edtulos que el retenerse a la hora de hacerse con los libros es bueno y que no todo est\u00e1 permitido.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">En el interesant\u00edsimo cap\u00edtulo titulado \u00abLa biblioteca de Zurita\u00bb (p. 45) afirma que el \u00abbibli\u00f3filo ortodoxo matar\u00eda por un incunable\u00bb, lo que da para hacer otra tesis doctoral y confirma que los excesos son malos. No comparo renunciar a una cena en Granada con matar, por supuesto, solo digo que los l\u00edmites de la pasi\u00f3n bibliof\u00edlica son algo muy personal, pero que en los libros se deber\u00eda poner en el mismo lugar en el que ponemos los l\u00edmites del amor: \u00ablo que le permitimos a un apasionado no se lo permitimos a un obseso\u00bb. El art\u00edculo sobre Zurita es un resumen de poco m\u00e1s de una p\u00e1gina de lo que podr\u00edamos llamar \u00abteor\u00eda general del libro antiguo\u00bb. A veces, para escribir una teor\u00eda general basta con un p\u00e1rrafo:<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-left:38px; text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">\u00abSi s\u00e9 que no voy a leer un libro, este pierde para m\u00ed buena parte de su inter\u00e9s. Y con los libros antiguos [\u2026] te pasa eso: es muy hermoso verlos, tenerlos y acariciarlos, pero nunca los lees, y acaban convirti\u00e9ndose en meros objetos de colecci\u00f3n, en mudos testigos del pasado, que est\u00e1n muy bien como documento hist\u00f3rico, pero que hoy ya no cumplen la funci\u00f3n para la que fueron creados: la de ser le\u00eddos y servir de correa de transmisi\u00f3n del conocimiento\u00bb.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">A riesgo de parecer heterodoxo, invito a los estudiantes de biblioteconom\u00eda a leer detenidamente el p\u00e1rrafo anterior, porque los libros antiguos no dependen de los intereses de los bibli\u00f3filos ni de los lectores habidos, sino de los lectores por haber. Y afirmo que los libros antiguos no son siempre hermosos, ni da gusto acariciarlos (porque da pena c\u00f3mo han llegado hasta nosotros por incurias innombrables), tenerlos es un problema (patrimonial, de responsabilidad, econ\u00f3mico). Y, sobre todo, los libros antiguos nunca son testigos mudos, los libros antiguos se pueden, y deben, leer. No lo digo yo, lo dijo Rodr\u00edguez-Mo\u00f1ino: \u00abNo los considero meros objetos catalogr\u00e1ficos, es decir, los leo\u00bb (cito de memoria). Y esto abre el debate entre la lectura y la posesi\u00f3n, pero este es otro asunto, que Melero trata con maestr\u00eda reconfortante. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family: Arial, &quot;sans-serif&quot;;\">La bibliofilia r\u00e1cana invent\u00f3 en el siglo <\/span><span style=\"font-variant-caps: small-caps;\">XIX<\/span><font face=\"Arial, sans-serif\">&nbsp;lo que llamar\u00e9 \u00abbibli\u00f3filo es\u00f3pico\u00bb, o sea, el coleccionista que se justificaba con un \u00abno lo quiero porque no est\u00e1 maduro\u00bb. Se trata de una clase de bibli\u00f3filo para quien solo son buenos los libros que tiene \u00e9l, los que le gustan a \u00e9l, los que se puede permitir y los que sabe leer; con este mirarse el ombligo, deja todos los dem\u00e1s libros como objetos a merced de gente despreciable. El cap\u00edtulo sobre Zurita es muy enriquecedor porque demuestra que, en el coleccionismo de libros antiguos y modernos, la suerte juega un papel importante. Estoy convencido de que si alguien hubiera tenido la suerte de aparecer por la librer\u00eda de Barcelona a la que llegaron algunos libros de la biblioteca del Conde-Duque de Olivares y le hubiera ca\u00eddo en la mano un Macrobio o un Suetonio anotados por Zurita (con una caligraf\u00eda primorosa que acababa siempre en \u00abSoy de Jer\u00f3nimo Zurita y de sus amigos\u00bb, en lat\u00edn primoroso) no se hubiera negado a comprarlos si, adem\u00e1s, el libro val\u00eda m\u00e1s o menos como una primera edici\u00f3n de un autor de la Generaci\u00f3n del 98. Pero aqu\u00ed entramos en la cuesti\u00f3n de si los libros antiguos son \u00abtestigos mudos\u00bb, porque los libros de Zurita hablan por los cuatro costados. Lo importante no es en qu\u00e9 manos estuvo un libro, sino lo que esas manos dejaron en el libro y el esfuerzo que exige saber lo que nos quiso decir, pues no todos los libros hablan nuestro idioma, pero eso no los convierte en mudos. <\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Acabo la rese\u00f1a con un estar de acuerdo con Melero con lo que dice en buena parte del cap\u00edtulo \u00abLos buenos libros e Internet\u00bb (p. 240). Comprar ahora libros por Internet se ha convertido en algo aburrido y ha desvirtuado el oficio de librero y la pasi\u00f3n de los bibli\u00f3filos rastreadores. Como ejercicio de nostalgia es estupendo, pero ni siquiera en esto cualquier tiempo pasado fue mejor, porque comprar libros por cat\u00e1logo, en ferias o con el librero presente no significaba garant\u00eda de casi nada: si acaso, de que el buscador sab\u00eda buscar y de que la suerte le hab\u00eda acompa\u00f1ado. En una palabra, la presencia f\u00edsica de los libros y de las librer\u00edas es un estilo de vida y un modo de ser porque existen y porque nos esperan y hacen que nos sintamos vivos, activos y esperados. As\u00ed, los libros y las librer\u00edas son un territorio, un territorio al que apetece pertenecer por la misma raz\u00f3n que apetece pertenecer a una tierra, por ejemplo. El \u00faltimo libro que he le\u00eddo antes de escribir esta rese\u00f1a que tan amablemente me ha encargado el profesor Pons ha sido <i>La luna e i fal\u00f2<\/i> (Tur\u00edn: Einaudi, abril de 1950). Pavese hace un estupendo elogio del ser de alg\u00fan lado. Adem\u00e1s de aragon\u00e9s y apasionado de natural, yo quiero ser del territorio libro que cita Melero, porque con los libros pasa como con la tierra: \u00abes necesario ser de un sitio, aunque solo sea por el placer de abandonarlo. Ser de un sitio quiere decir no estar solo, saber que en la gente, en los \u00e1rboles, en la tierra hay algo tuyo, algo que cuando no est\u00e1s sigue all\u00ed y te espera\u00bb. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Les recomiendo que busquen y disfruten este libro, que aconsejo leer como se leen los de poes\u00eda: uno se sienta, sabe que tiene delante un texto breve y condensado, lo lee, algo se le mueve por dentro, detiene la lectura, piensa en lo que ha le\u00eddo, se serena o se excita, y vuelve al pr\u00f3ximo fragmento convencido de que ese objeto que tiene en la mano es una invenci\u00f3n estupenda. El libro de Xordica est\u00e1 bien editado: papel agradable al tacto, tipograf\u00eda elegante, texto cuidado, encuadernaci\u00f3n s\u00f3lida.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Carlos Claver\u00eda Laguarda<\/span><\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size:12pt\"><span style=\"font-family:Calibri,&quot;sans-serif&quot;\"><span style=\"font-family:&quot;Arial&quot;,&quot;sans-serif&quot;\">Autor de <i><a href=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/ca\/contra-la-bibliofilia-no-amaras-los-libros-sobre-todas-la-cosas\" rel=\"noopener\" style=\"color:#0563c1; text-decoration:underline\" target=\"_blank\">Contra la bibliofilia: no amar\u00e1s los libros sobre todas las cosas<\/a><\/i><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Melero, Jos\u00e9 Luis. Lecturas y pasiones. Zaragoza: Xordica, 2021. 284 p. (Los libros de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","inline_featured_image":false,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","footnotes":""},"categories":[1400],"tags":[1133],"class_list":["post-2527","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ressenyes","tag-llibres"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":1400,"label":"Ressenyes"}],"post_tag":[{"value":1133,"label":"llibres"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":{"display_name":"jordi","author_link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/author\/jordi\/"},"comment_info":0,"category_info":[{"term_id":1400,"name":"Ressenyes","slug":"ressenyes","term_group":0,"term_taxonomy_id":1400,"taxonomy":"category","description":"","parent":0,"count":1295,"filter":"raw","cat_ID":1400,"category_count":1295,"category_description":"","cat_name":"Ressenyes","category_nicename":"ressenyes","category_parent":0}],"tag_info":[{"term_id":1133,"name":"llibres","slug":"llibres","term_group":0,"term_taxonomy_id":1133,"taxonomy":"post_tag","description":"","parent":0,"count":1214,"filter":"raw"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2527"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2527\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4043,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2527\/revisions\/4043"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}