{"id":3124,"date":"2017-07-21T08:11:41","date_gmt":"2017-07-21T06:11:41","guid":{"rendered":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/elogio-de-la-probidad\/"},"modified":"2026-03-04T14:16:24","modified_gmt":"2026-03-04T13:16:24","slug":"elogio-de-la-probidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/elogio-de-la-probidad\/","title":{"rendered":"Elogio de la probidad"},"content":{"rendered":"<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\"><a href=\"http:\/\/www.abadaeditores.com\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"drupal-import-img\" alt=\"\" src=\"\/edl\/wp-content\/inici_blog_EdL\/2017\/ressenyes\/coberta_roba_este_libro.jpg\" style=\"width: 150px; height: 220px; border-width: 0px; border-style: solid; margin-left: 5px; margin-right: 5px; float: left;\" \/><\/a>Albero, Miguel. <em>Roba este libro: introducci\u00f3n a la bibliocleptoman\u00eda.<\/em> Madrid: Abada, 2017. 288 p. (Voces). ISBN 978-84-16160-75-4. 18 \u20ac.<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">No hay sensaci\u00f3n m\u00e1s agradable que la de leer un libro por invitaci\u00f3n y que tras haberlo devorado uno se quede con la sensaci\u00f3n de que ha sido devorado por \u00e9l. He de confesar que le\u00ed <em>Roba este libro: introducci\u00f3n a la bibliocleptoman\u00eda<\/em> (Madrid: Abada, 2017) invitado por el profesor Amadeu Pons, aqu\u00ed presente, aunque lo hubiera hecho de todos modos, pues la lectura de libros de Miguel Albero es un deporte que practico todos los a\u00f1os con grandes placer y provecho: este caso no es distinto de los anteriores.<\/span><\/p>\n<p><!--break--><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size: 14px;\">El volumen tiene much\u00edsimos aciertos y alg\u00fan desacierto: aquellos son todos debidos al autor, estos, al editor. El libro est\u00e1 escrito con gran soltura y se lee con la frescura que es propia a la feliz prosa del autor. Dice, adem\u00e1s, cosas muy interesantes que hubieran merecido una edici\u00f3n m\u00e1s cuidada. Parece como si, en este caso, la tarea de editar se hubiera limitado a convertir un fichero de texto en un <\/span><em style=\"font-size: 14px;\">pdf<\/em><span style=\"font-size: 14px;\"> o similar, dividirlo en cap\u00edtulos y en p\u00e1ginas y en mandarlo imprimir, encuadernar y distribuir. Son cosas que hacen los editores, s\u00ed, pero el oficio de editor y el trabajo del autor merecen m\u00e1s: s\u00ed s\u00e9 a qui\u00e9n le estoy robando la frase \u00abun libro no deber\u00eda ser solo un manuscrito convertido en un impreso\u00bb (Alexandre Vanautgaerden, <\/span><em style=\"font-size: 14px;\">\u00c9rasme typographe<\/em><span style=\"font-size: 14px;\">&#8230; Ginebra: Droz, 2012), y viene al pelo porque alguien deber\u00eda haber puesto orden en los acentos (<\/span><em style=\"font-size: 14px;\">s\u00f3lo<\/em><span style=\"font-size: 14px;\"> en la p\u00e1gina 55 hay cinco de <\/span><em style=\"font-size: 14px;\">\u00e9sos<\/em><span style=\"font-size: 14px;\">, y no solo en los demostrativos), en el uso aleatorio de las may\u00fasculas y del r\u00e9gimen preposicional. No me comportar\u00e9 ahora de humanista y no me detendr\u00e9 por culpa de un \u00abpormenor de sintaxis\u00bb (Francisco Rico, <\/span><em style=\"font-size: 14px;\">El sue\u00f1o del humanismo<\/em><span style=\"font-size: 14px;\">, Madrid: Alianza Editorial, 1993), pero quiz\u00e1 alguien deber\u00eda haber puesto orden, adem\u00e1s, en las muchas recurrencias y repeticiones que recorren el libro como para asegurar al lector de los supuestos (te\u00f3ricos, legales, metodol\u00f3gicos, morales, pasionales, personales) que llevan al autor a decir lo que dice de los libros y de los ladrones.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Casi todos est\u00e1n bien esbozados en los dos primeros cap\u00edtulos, por lo que encontr\u00e1rselos luego esparcidos por el libro y sin mayores correcciones o nuevas referencias me ha dejado una sensaci\u00f3n de incuria editora: a) como si el libro se hubiera ido de las manos y en lugar de una loable organizaci\u00f3n circular (que la tiene, y buena) hubiera dado en una espiral alocada, y b) como si a pesar de estar apercibido el autor de que este es un \u00abmundo rico en casu\u00edstica pero aburrido\u00bb (p\u00e1gina 174), hubiera cedido a la tentaci\u00f3n de contar todos los casos apuntal\u00e1ndolos te\u00f3ricamente con recurrente insistencia no exenta de amenidad.<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\"><em>Roba este libro<\/em>&#8230; es un relato cautivador que desvela algunas de las razones que llevan a los ladrones de libros a robar. En otras ocasiones tambi\u00e9n desvela los motivos que llevan a los ladrones a robar libros. Uno de los grandes m\u00e9ritos de Albero es que afea a algunos escritores el hecho de vanagloriarse de su pasado clept\u00f3mano. Se espera que con el reproche de Albero, secundado por Cercas en la p\u00e1gina 45, ese deporte del que se justificaban algunos j\u00f3venes por pobres, marginales y aspirantes a escritores de segunda fila quede apartado de las olimpiadas de las <em>boutades<\/em> risibles (gracietas por estas tierras). No es este el m\u00e9rito menor del libro. Por \u00e9l pasan en procesi\u00f3n de escarnio, adem\u00e1s de los dichos, los ladrones bibli\u00f3filos, los bibliotecarios, los libreros, los profesionales del robo, los curiosos, los malvados, los mutiladores de libros, los plagiarios, los prestadores y los prestatarios&#8230; Y todos reciben su dosis de iron\u00eda y de cr\u00edtica con precisi\u00f3n de escritor y minuciosidad de concienciado. El que esto escribe agradece que el tono de la denuncia sea m\u00e1s alto que el de la complacencia y la condescendencia (ver el cap\u00edtulo III, Valoraci\u00f3n de la bibliocleptoman\u00eda: \u00abRobar un libro s\u00ed es robar\u00bb, p\u00e1gina 55). Quien quiera deleitarse con las miserias y los miserables artificios de todos los tipos citados tiene en este libro unas horas de entretenimiento asegurado y material para toda una vida de reflexi\u00f3n.<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Otra cosa es si juzgamos el libro seg\u00fan lo que el autor nos dice pretender con \u00e9l y no lo vemos solo como un relato fresco del fresco lamentable que ofrece la tradici\u00f3n de robar libros, pues en este caso la simpat\u00eda y el gracejo y las fuentes utilizadas no son suficientes. Si uno empieza la lectura pensando que tiene en las manos un \u00abestudio que no manual, anal\u00edtico que no pr\u00e1ctico, y sistem\u00e1tico, que no parcial\u00bb (p\u00e1gina 15) el susodicho lector tiene la sensaci\u00f3n de que se lo va a pasar muy bien con Albero. Sin embargo, al final del libro uno tiene la sensaci\u00f3n, s\u00ed, de haberse divertido mucho, pero no de haber sabido encontrar todo el jugo que el prometido \u00abensayo\u00bb (p\u00e1gina 21) anunciaba. Este quedarse a mitad no es defecto del autor sino del lector demasiado \u00e1vido, y en cierto modo (leve) tambi\u00e9n es culpa del editor, quien acaso deber\u00eda haber insistido, por ejemplo, en la identificaci\u00f3n m\u00e1s clara de las fuentes y en un uso menos novelesco de la bibliograf\u00eda. Si me atreviera a dividir <em>Roba este libro<\/em>&#8230; en dos partes, una que podr\u00eda referirse al robo de libros modernos en librer\u00edas y lugares privados y otra tocante al robo de libros antiguos o con valor patrimonial y sustra\u00eddos de lugares p\u00fablicos, las conclusiones que obtendr\u00eda como lector ser\u00edan dispares. Nada s\u00e9 del primer sector, y reconozco que las indicaciones legales, procesales, morales y vergonzantes ofrecidas por Albero me han servido suficientemente y me han aclarado muchas lagunas sobre c\u00f3mo act\u00faan los desvalijadores de librer\u00edas modernas y de bibliotecas de amigos y familiares.<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">En la p\u00e1gina 86, el autor afirma, tras citar el libro que estudia las actividades de Forbes Smiley III, haber aprendido que el de los ladrones y mutiladores y vendedores de libros con valor patrimonial \u00abes un mundo pantanoso donde los haya, donde las lindes morales son fr\u00e1giles como los mismos mapas\u00bb [o libros]. Tras leer esta afirmaci\u00f3n me frot\u00e9 las manos pensando que por fin iba a ver estudiada la vida del pantano y a leerla en la, ya dicho, feliz prosa de Albero.<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">El concepto de patrimonio referido a los libros lo fija la ley espa\u00f1ola a esos asuntos dedicada (Ley 16\/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Hist\u00f3rico Espa\u00f1ol, en el Pre\u00e1mbulo), y hace que algunos bienes tengan esa consideraci\u00f3n \u00abdebido exclusivamente a la acci\u00f3n social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando\u00bb, que traducido al caso que nos ocupa quiere decir que son de todos, que valen lo suficiente como para atraer a los \u00e1vidos de dinero y que su sustracci\u00f3n o destrucci\u00f3n deja coja nuestra cultura. El elenco de malfechores que Albero hace desfilar por el libro es de primera divisi\u00f3n, por lo que era de esperar una cr\u00f3nica de sus actos acorde con la categor\u00eda de los mismos. Suele suceder que las investigaciones de los malos hechas por los buenos se centran en las actividades il\u00edcitas que aquellos ejecutaron cuando eran considerados buenos, y que no suelen indagar en el terreno pantanoso en el que se mov\u00edan los malos cuando viv\u00edan amigablemente con los buenos. Quiero decir, alguien que frecuentara los salones del poder y viera c\u00f3mo se comportaban el dicho Forbes, el muy citado De Caro o G\u00f3mez Rivero y sus c\u00f3mplices, pod\u00eda al punto observar que en los terrenos pantanosos, por acci\u00f3n o por omisi\u00f3n, conviven todo tipo de ranas, y que no todas croan a la luz de la misma luna llena. <\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Los aplausos y sonrisas que recib\u00eda Forbes Smiley III en las casas de subastas de Londres cuando gastaba cientos de miles de libras esterlinas comprando a mano alzada atlas de colecciones nobles, quienes compraron a De Caro libros de buena fe (en efectivo y sin recibo, pero <em>bona fide<\/em>), quienes creen que con recuperar lo robado es suficiente y que un tipo como G\u00f3mez Rivero puede irse \u00abde rositas\u00bb a pesar de que si los mapas robados acabaron en Londres, Nueva York y Australia se hab\u00edan cometido varios delitos de contrabando (Ley 16\/1985, art\u00edculo 75: \u00abSer\u00e1n responsables solidarios de la infracci\u00f3n o delito cometido cuantas personas hayan intervenido en la exportaci\u00f3n [il\u00edcita] del bien y aquellas otras que por su actuaci\u00f3n u omisi\u00f3n, dolosa o negligente, la hubieren facilitado o hecho posible\u00bb), quienes prefieren no denunciar abiertamente un robo patrimonial para no da\u00f1ar su instituci\u00f3n (y as\u00ed evitar que algunos vean ajustes de cuentas en los [des]nombramientos) o para no perder <em>sponsores<\/em>, las casas de subastas que vend\u00edan durante a\u00f1os libros sin sospechar que eran robados a pesar de haber pagado siempre al suministrador en efectivo y sin recibos expl\u00edcitos, los subastadores en cuyas salas desaparecen misteriosamente libros cuyos robos no merecen la publicidad necesaria&#8230; son detalles de la periferia de la bibliocleptoman\u00eda que un ensayo menos dulce y m\u00e1s sistem\u00e1tico podr\u00eda haber aclarado.&nbsp;<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Albero hace un esfuerzo bueno y no in\u00fatil cuando relata seg\u00fan las fuentes habituales algunos casos hist\u00f3ricos citados por los rancios estudiosos de la bibliofilia y por los no menos rancios (el sebo con el que lustraban los lomos de sus libros se ha agriado) bibli\u00f3filos franceses e ingleses de los siglos xix y xx. El estudio de la bibliocleptoman\u00eda reciente deber\u00eda abandonar definitivamente el aura que los Cim, Nodier, Mendoza y tantos otros bibli\u00f3filos expertos en arrimar el agua a sus molinos dieron al hecho de amar los libros sobre todas las cosas y hacerlo por encima de toda contenci\u00f3n moral. El caso del muy \u00abadmirado\u00bb conde Libri (sobre quien todos deber\u00edamos leer una vez al a\u00f1o la reflexi\u00f3n que hace Antonio Rodr\u00edguez-Mo\u00f1ino en <em>Los manuscritos espa\u00f1oles del bibliopirata Libri; cat\u00e1logo de los subastados en 1859, con algunas adiciones<\/em>, Madrid: Maestre, 1956), deber\u00eda servir para dejar de llamar a los ladrones de libros patrimoniales \u00abbibli\u00f3filos astutos\u00bb que ejecutan \u00abrobos con arte\u00bb siendo \u00abilustres\u00bb o \u00abflor de la cleptoman\u00eda\u00bb hasta ser considerados \u00abgenios\u00bb en sus acciones.<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Es cierto que la iron\u00eda y la sutilidad y la cr\u00edtica reinan en todo el libro de Albero, pero tambi\u00e9n es cierto que un \u00abestudio sistem\u00e1tico\u00bb no deber\u00eda quedarse en la iron\u00eda y en el buen humor. No es necesario que un ensayo denuncie y luego presente conclusiones irrefutables, pero s\u00ed es recomendable que abunde y ahonde en las actividades de los malos cuando eran tenidos por buenos y as\u00ed poder llegar hasta los motivos ocultos que, ellos y sus c\u00f3mplices en el lado limpio, tuvieron para comportarse as\u00ed. Y merecer\u00eda la pena hacerlo porque, como ejemplo, pondr\u00e9 dos casos todav\u00eda vivos que necesitan una conclusi\u00f3n: en el llamado asunto del seminario de Cuenca y en el proceso a De Caro (p\u00e1ginas 225-234) casi nada es como se escribe, ni como se declara; algunos art\u00edculos y libros escritos tienen intereses ocultos detr\u00e1s o debajo&#8230; digo, en un mundo pantanoso es dif\u00edcil saber la verdad si uno se cree a los actores y se olvida de los tramoyistas, que son tambi\u00e9n parte integrante y c\u00f3mplice de la comedia (en el relato) o de la tragedia (en el ensayo). <\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Adem\u00e1s, para dar por zanjado un caso de sustracci\u00f3n patrimonial no deber\u00eda bastar con dar fe al habitual auto-complaciente comunicado de la feliz instituci\u00f3n que ha recuperado lo robado, pues pocas veces en \u00e9l se suele hacer notar cu\u00e1l es el paisaje despu\u00e9s de la batalla. Pocas veces se llega a aclarar, una vez que se han ido los periodistas y las medallas han sido concedidas, hasta d\u00f3nde ha llegado la devastaci\u00f3n: pienso en el estado de algunas bibliotecas antes y despu\u00e9s de la visita del clept\u00f3mano y el panorama no es tranquilizador. Quiero decir: \u00bfEn qu\u00e9 estado se encuentran ahora los seminarios, conventos y universidades expoliadas?, \u00bfes la Biblioteca dei Girolamini un modelo de instituci\u00f3n cultural tras el paso por ella de De Caro con el cargo de bibliotecario y tras haberse rasgado las vestiduras los ofendidos responsables del sector?, \u00bfqu\u00e9 medidas de control han tomado algunas instituciones previamente saqueadas? Dicen, y cito de fuentes orales, que para renovar el carnet de investigador de la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a ahora piden, entre otras cosas, un recibo de un suministrador (agua, gas, electricidad) en el que conste la direcci\u00f3n del solicitante: as\u00ed le dijeron a un profesor ingl\u00e9s, y le confirmaron que era una idea copiada de la British Library, ante lo cual el investigador dijo no quedarse muy tranquilo. Quiz\u00e1 as\u00ed consigan los guardianes evitar que, como aquel ladr\u00f3n de mapas que dio la direcci\u00f3n de un centro comercial cuando efectu\u00f3 el registro (p\u00e1ginas 82-84), se cuelen otros maleantes: por cierto, si alguien es capaz de falsificar un <em>galileo<\/em> o una carta de Col\u00f3n o acuchillar y raspar un atlas de la sala Cervantes de nuestra amada Biblioteca Nacional, \u00bfqu\u00e9 no sabr\u00e1 hacer con el recibo de la luz?<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Entre la periferia de la bibliocleptoman\u00eda est\u00e1n tambi\u00e9n los que en lugar de restar el patrimonio lo aumentan ejecutando facs\u00edmiles para completar libros faltos o falsificando directamente libros enteros; tarea que es imposible hacer solo, y menos si el libro al final va a ser vendido a una prestigiosa universidad, por lo que se\u00f1alar y criticar al \u00abh\u00e9roe solitario\u00bb es simplificar en exceso.<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Si Marino Massimo De Caro, personaje genial en otros \u00e1mbitos y citado por Albero, de refil\u00f3n, en casi todos los cap\u00edtulos del libro, hubiera sido tambi\u00e9n un falsificador genial no habr\u00eda cometido el error por el que fue descubierto. En el facs\u00edmil que cre\u00f3 del <em>Sidereus nuncius<\/em> a\u00f1adi\u00f3,&nbsp;<em>animo falsificandi<\/em> y haci\u00e9ndose pasar por Galileo, unas acuarelas que representaban unas fases lunares imposibles de ver durante el per\u00edodo de fabricaci\u00f3n del libro original: \u00abOwen Gingerich demonstrated that the observations of the Moon contained in those drawings would not have been possible during the short window available in the book\u2019s production in the winter of 1609-10 between the printing of those sheets and the printing of the etchings\u00bb. Este detalle s\u00ed es una genialidad, tanto, que permiti\u00f3 a los que pensaban que De Caro era un falsificador dar los pasos necesarios para escribir el ensayo que compromet\u00eda a todos aquellos que llevados, no solo por la ilusi\u00f3n del descubrimiento, hab\u00edan cacareado el gran valor del libro y hab\u00edan dado soporte te\u00f3rico a la multiplicaci\u00f3n por varias <em>x<\/em> del precio del falso libro, ayudando as\u00ed a engordar la vanidad de los actores principales, los bolsillos de los intermediarios que fingieron creer lo que dijo De Caro y de paso vaciar los de la instituci\u00f3n que, dicen, tuvo diez millones de d\u00f3lares para comprarlo.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>&nbsp;De Caro todav\u00eda se r\u00ede, reconfortado en su vanidad, de todos aquellos a los que logr\u00f3 enga\u00f1ar y enrolar y conoce perfectamente, estoy seguro, las debilidades de todos los que se reunieron alrededor de su(s) falso(s) para sacar tajada de ellos, aunque hoy anden libres y se muestren al mundo como adalides de la honradez. <\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Quiero decir con esto que la bibliopirater\u00eda ha adquirido hoy una complejidad tal que su an\u00e1lisis no se puede despachar rascando en la superficie, pues es necesario profundizar en todos los estratos que, con complicidades e intereses varios, participan en el negocio. <\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Quiero decir con esto que el robo de libros patrimoniales en el siglo xxi deber\u00eda ser analizado con m\u00e9todos y leyes del siglo xxi y no con el marco te\u00f3rico de un mundo rancio y auto-permisivo. Quiero insistir en que las penas por robar libros las marca el c\u00f3digo penal y son, por justas o leves que sean, pactadas por una comunidad por lo general legislativamente lenta e hijas de esta.<\/span><span style=\"font-size: 14px;\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">El libro de Albero es un primer paso, que era necesario dar, para hacer que las palinodias de todos aquellos que hemos participado en actividades il\u00edcitas alrededor de los libros est\u00e9n acordes con los tiempos.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>&nbsp;Es tambi\u00e9n un primer paso para que las opiniones sobre la bibliopirater\u00eda no se liquiden y filtren con los baremos que ofrec\u00edan las anticuadas&nbsp;<em>boutades<\/em> de coleccionistas y escritores y legisladores de otros tiempos, cuyo mayor deleite consist\u00eda en alardear de comportamientos censurables pensando que, como prohombres que eran o iban a ser, el pecado cometido habr\u00eda de convertirse en virtud a imitar: pienso ahora en el fondo Com\u00edn Colomer y veo de nuevo la ignominia ligada a la excusa del patrimonio recuperado.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">[3]<\/a>&nbsp;Gracias, se\u00f1or Albero, por haber escrito este libro y por recordar cu\u00e1nto queda por hacer.<\/span><\/p>\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:14px;\">Carlos Claver\u00eda Laguarda<br \/>\n\tProfesor de la <a href=\"http:\/\/www.ub.edu\/biblio\/edl\" target=\"_blank\">Escola de Llibreria<\/a><\/span><\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:12px;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> Ver Owen Gingerich, \u00abThe curious case of the M[artayan]-L[an] <em>Sidereus Nuncius<\/em>\u00bb, <em>Galil\u00e6ana,<\/em> 6 (2009), p\u00e1ginas 141-165; Nick Wilding, \u00abForging the Moon\u00bb, <em>Proceedings of the American Philosophical Society,&nbsp;<\/em>vol. 160, n.\u00ba 1 (marzo 2016), p\u00e1ginas 37-72.<\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:12px;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> Algunos de los profesores que participaron en el simposio y posterior libro que daba por bueno el falso <em>Sidereus nuncius<\/em> fabricado por De Caro y sus c\u00f3mplices publicaron, tras las investigaciones de Gingerich y tras creerse algunas de los despistes que declar\u00f3 De Caro a <em>The New Yorker<\/em>, un volumen que demostraba un mod\u00e9lico arrepentimiento, no una nota de prensa pactada y no una justificaci\u00f3n basada en la concepci\u00f3n moral de un bibli\u00f3filo de provincias franc\u00e9s. Invito al lector a consultar, con mucha atenci\u00f3n y desconfianza, el art\u00edculo citado por Albero en la p\u00e1gina 231 (Nicholas Schmidle, \u00abA very rare book\u00bb, <em>The New Yorker<\/em>, 16 de diciembre de 2013), y el profesional <em>mea culpa<\/em> de <em>A Galileo forgery: unmasking the New York <\/em>Sidereus Nuncius, Horst Bredekamp, Irene Br\u00fcckle, Paul Needham (eds.), Berl\u00edn: De Gruyter, 2014. En la rese\u00f1a del libro, N. Wilding confirm\u00f3 sus dudas sobre la autenticidad del ejemplar presentado por De Caro, v\u00e9ase \u00abHorst Bredekamp, Irene Br\u00fcckle, and Paul Needham (eds.).&nbsp;<em>A Galileo forgery: unmasking the New York <\/em>Sidereus Nuncius\u00bb, <em>Renaissance Quarterly<\/em> 67\/4 (2014), p\u00e1ginas 1337-1340. El libro de 2014 dedicado al falso creado por De Caro viene a ser una palinodia ejemplar de cuanto publicado previamente por los mismos con los exultantes t\u00edtulos de <em>Galileo&#8217;s Sidereus nuncius: a comparison of the proof copy (New York) with other paradigmatic copies<\/em> (I) y P. Needham: <em>Galileo makes a book: the first edition of Sidereus nuncius, Venice 1610<\/em> (II), H. Bredekamp, I. Br\u00fcckle, O. Hahn, P. Needham (eds.). Berl\u00edn: Akademie Verlag, 2011.<\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div id=\"ftn3\">\n<p class=\"rtejustify\"><span style=\"font-size:12px;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\">[3]<\/a> Eduardo Com\u00edn Colomer ha sido retratado as\u00ed: \u00abInvolucrado en la represi\u00f3n pol\u00edtica bajo la dictadura a partir de 1939, era un gran aficionado a los libros y robaba los que encontraba en el domicilio de sus v\u00edctimas&#8230;\u00bb, en Michel Lefebvre y R\u00e9mi Skoutelsky, <em>Las Brigadas Internacionales: im\u00e1genes recuperadas<\/em>, Barcelona: Lunwerg, 2003. Hoy su biblioteca tiene secci\u00f3n especial en la BNE. Estoy seguro de que hay estudiosos que tienen una versi\u00f3n diferente de los hechos.<\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Albero, Miguel. Roba este libro: introducci\u00f3n a la bibliocleptoman\u00eda. Madrid: Abada, 2017. 288 p. (Voces)&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","inline_featured_image":false,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","footnotes":""},"categories":[1400],"tags":[1133],"class_list":["post-3124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ressenyes","tag-llibres"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":1400,"label":"Ressenyes"}],"post_tag":[{"value":1133,"label":"llibres"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":{"display_name":"jordi","author_link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/author\/jordi\/"},"comment_info":0,"category_info":[{"term_id":1400,"name":"Ressenyes","slug":"ressenyes","term_group":0,"term_taxonomy_id":1400,"taxonomy":"category","description":"","parent":0,"count":1294,"filter":"raw","cat_ID":1400,"category_count":1294,"category_description":"","cat_name":"Ressenyes","category_nicename":"ressenyes","category_parent":0}],"tag_info":[{"term_id":1133,"name":"llibres","slug":"llibres","term_group":0,"term_taxonomy_id":1133,"taxonomy":"post_tag","description":"","parent":0,"count":1214,"filter":"raw"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3124"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4640,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3124\/revisions\/4640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}