{"id":5244,"date":"2026-02-10T08:30:00","date_gmt":"2026-02-10T07:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/?p=5244"},"modified":"2026-03-04T14:14:44","modified_gmt":"2026-03-04T13:14:44","slug":"el-nivel-del-aire-de-chloe-aridjis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/el-nivel-del-aire-de-chloe-aridjis\/","title":{"rendered":"\u00abEl nivel del aire\u00bb, de Chloe Aridjis"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/tiendaprado.com\/es\/libros\/7754-libro-escribir-el-prado-chloe-aridjis-9788484806165.html\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"631\" src=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/coberta_el-nivel-de-aire.webp\" alt=\"coberta el nivel de aire\" class=\"wp-image-5250\" style=\"width:185px\" srcset=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/coberta_el-nivel-de-aire.webp 400w, https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/coberta_el-nivel-de-aire-190x300.webp 190w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Aridjis, Chloe. <em>El nivel del aire = The spirit level. <\/em>Trad., Mariano Peyrou. Madrid: Museo Nacional del Prado, 2024. 85 p. (Escribir El Prado = Writting The Prado; 2). ISBN 978-84-8480-616-5. 12,45 \u20ac.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El nivel del aire<\/em>, de la escritora mexicano-estadounidense Chloe Aridjis, es un relato de ficci\u00f3n escrito en el contexto del programa Escribir el Prado, una residencia para escritores fruto de la colaboraci\u00f3n entre el Museo del Prado, la Fundaci\u00f3n Loewe y la revista literaria <em>Granta en espa\u00f1ol.<\/em> Aridjis ha sido una de las escritoras participantes en el programa, tras la intervenci\u00f3n de J. M. Coetzee, y junto a otros autores como Olga Tokarczuk o John Banville. La autora pas\u00f3 ocho semanas en el Museo del Prado escribiendo esta obra entre octubre y noviembre de 2023.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ha explicado en entrevistas, Aridjis lleg\u00f3 a Madrid con la intenci\u00f3n de trabajar en torno a la figura de Eusebio Hier\u00f3nimo (Estrid\u00f3n, ca. 340 \u2013 Bel\u00e9n, 420), m\u00e1s conocido como san Jer\u00f3nimo, santo cristiano considerado uno de los Padres de la Iglesia occidental. Jer\u00f3nimo fue traductor y revisor de la Biblia latina conocida como la Vulgata, texto que el Concilio de Trento declar\u00f3 aut\u00e9ntico para el uso de la Iglesia en 1546. Es, adem\u00e1s, patr\u00f3n de libreros, traductores, fil\u00f3logos, bibliotecarios y archiveros.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura de san Jer\u00f3nimo constituye un tema cl\u00e1sico del arte occidental. En el Museo del Prado se conservan numerosas representaciones del santo realizadas por pintores flamencos, espa\u00f1oles e italianos, especialmente entre los siglos XVI y XVII.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El nivel del aire<\/em> es un relato extra\u00f1o, escrito en tercera persona y protagonizado por una comisaria de arte que propone y logra organizar una exposici\u00f3n dedicada a san Jer\u00f3nimo en el Prado. Dicha exposici\u00f3n es ficticia, aunque ciertas coincidencias biogr\u00e1ficas con la autora invitan, en un primer momento, a una lectura en clave autobiogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>El relato comienza as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Es extra\u00f1o dedicar tantas horas a un santo. Ella nunca ha cre\u00eddo del todo en los santos ni en sus historias. Durante mucho tiempo consider\u00f3 que esos personajes que rondan los pilares, que habitan las alas de los tr\u00edpticos, eran figuras secundarias, parte de la coreograf\u00eda de una escena importante de la cual son testigos. Para ella, una piedra nunca es m\u00e1s que una piedra; una rueda, una rueda. Pero ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l, un hombre solitario en medio del yermo, en una naturaleza intransigente e inflexible, pero tambi\u00e9n maleable, que se adapta a las necesidades del santo, a las internas y a las externas, y la piedra con la que se golpea el pecho se ve amplificada por las formaciones geol\u00f3gicas que hay detr\u00e1s de \u00e9l y por su misterioso silencio, mientras el inescrutable azul de sus ojos resuena en el espacio que se extiende m\u00e1s all\u00e1 (p. 11).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, la autora describe el cuadro <em>Paisaje con san Jer\u00f3nimo<\/em>, atribuido al paisajista flamenco Joachim Patinir (1480-1524), y despu\u00e9s otra obra que podr\u00eda corresponder a <em>San Jer\u00f3nimo en su estudio<\/em> (1541), de Marinus van Reymerswaele.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1 de nuevo en su estudio hecho de paneles de madera, pensativo y silencioso, contenido. Es, al fin y al cabo, el m\u00e1s erudito de los santos, y con frecuencia se lo representa como una figura humanista, absorto en sus investigaciones y traducciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La autora y su trayectoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aridjis se interesa por la figura de san Jer\u00f3nimo, en primer lugar, porque la inspiraci\u00f3n visual es el motor de su escritura. Durante su estancia en el Museo del Prado, sol\u00eda pasar horas contemplando cuadros, tratando de traducir lo que ve\u00eda al lenguaje literario. Su inter\u00e9s no se centra en lo religioso, sino en lo ic\u00f3nico y lo simb\u00f3lico: la figura del anciano erudito y solitario, y la tensi\u00f3n entre la vida intelectual y el ascetismo espiritual. A ello se suma el hecho de que la autora reconoce afinidades entre su propia trayectoria y la imagen tradicional del santo, como recordaba en la entrevista y semblanza publicados por Andrea Aguilar en <em><a href=\"https:\/\/archive.ph\/YjuSf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El Pa\u00eds Semanal<\/a><\/em> (17\/03\/2024).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Nacida en Nueva York en 1971, criada primero en Pa\u00edses Bajos y en M\u00e9xico, formada en literatura en Harvard y en Oxford, donde complet\u00f3 una tesis sobre poes\u00eda, espect\u00e1culos de magia y literatura fant\u00e1stica en la Francia decimon\u00f3nica, Aridjis es medio mexicana medio estadounidense. Su madre es de ascendencia jud\u00eda; su padre desciende de una familia griega asentada en M\u00e9xico. Ella vive en Londres y pasa dos meses al a\u00f1o en Ciudad de M\u00e9xico, pero fue en Berl\u00edn donde empez\u00f3 su carrera literaria. Ha escrito en ingl\u00e9s tres novelas y una colecci\u00f3n de relatos, con los que ha obtenido en Francia el Premio \u00c9tranger a la primera novela y en Estados Unidos el Pen\/Faulkner. Habla con un suave deje mexicano y un encantador titubeo en castellano; deprisa, con un distinguido acento brit\u00e1nico, en ingl\u00e9s, un idioma en el que sus pensamientos se aceleran. \u00abPas\u00e9 mi d\u00e9cada de los 20 en el mundo acad\u00e9mico y no me sent\u00ed libre para escribir hasta que llegu\u00e9 a Berl\u00edn, que entonces era una ciudad bohemia, con mucha cultura. Trabajaba como traductora y en un festival literario, deambulaba por las calles con mi cuaderno\u00bb. De ah\u00ed sali\u00f3 <em>El libro de las nubes<\/em> (Funambulista), una primera novela en la que mostr\u00f3 su habilidad para crear atm\u00f3sferas y retratar lo extra\u00f1o. La protagonista era una traductora.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Chloe Aridjis es adem\u00e1s autora de la novela <em>Asunder<\/em> (Chatto &amp; Windus, 2013), cuya protagonista es una vigilante de museo que se obsesiona con una obra de arte. La novela se desarrolla tambi\u00e9n en el espacio f\u00edsico y simb\u00f3lico del museo, entendido como lugar de refugio y aislamiento. Posiblemente esta afinidad tem\u00e1tica haya sido una de las razones de su selecci\u00f3n para la residencia en el Prado. Las protagonistas de ambas obras comparten ciertos rasgos: las dos viven con cierto aislamiento su relaci\u00f3n con las obras de arte. En <em>Asunder<\/em>, un acto violento \u2013el da\u00f1o infligido a una obra\u2013 irrumpe en la rutina y altera la percepci\u00f3n de la protagonista. La novela se articula en torno a la percepci\u00f3n, la vulnerabilidad y la violencia latente, que afecta a la mirada de su protagonista y su relaci\u00f3n con el espacio muse\u00edstico que estructura toda la obra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El giro narrativo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es hasta la llegada de un cuadro de san Jer\u00f3nimo procedente de una colecci\u00f3n privada veneciana, cuyo pr\u00e9stamo parec\u00eda no haberse autorizado hasta el \u00faltimo momento, cuando el relato de <em>El nivel del aire <\/em>introduce un giro significativo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>En la entrada espera un anciano con un gran paquete apoyado en su pierna, envuelto como una momia. Alguien debe haberlo ayudado a llegar. Encorvado, fr\u00e1gil, vestido con un traje ra\u00eddo que probablemente fue elegante en otro tiempo, el hombre dice algo en italiano, luego en espa\u00f1ol, y al darse cuenta de que ella sigue sin entender, pasa a un ingl\u00e9s entrecortado (p. 38).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A partir de este encuentro se establece una comunicaci\u00f3n entre ambos. Van a comer a una taberna cercana al museo y el relato se detiene en el viaje rocambolesco del cuadro, transportado bajo el brazo del anciano, desde Venecia hasta Madrid, incluido lo que pudo ser su casi accidente al salir de la ciudad y cruzarse con una g\u00f3ndola funeraria. La narraci\u00f3n culmina en una sorpresa final que funciona como un giro de guion y pone t\u00e9rmino a una acci\u00f3n que hasta entonces hab\u00eda resultado esquem\u00e1tica y poco detallada en sus dimensiones art\u00edsticas e hist\u00f3ricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, <em>El nivel del aire<\/em> da la impresi\u00f3n de ser un relato con m\u00e1s posibilidades de las que ofrece y que finalmente se queda corto, una vez despertado nuestro inter\u00e9s por el santo, su historia y la introducci\u00f3n al mundo del museo. Las ocho semanas de residencia de la autora en el Prado no han sido suficientes para desarrollar en profundidad una visi\u00f3n de la complejidad de un contexto como este, ni la vida interior de quienes habitan el museo, lo recorren o trabajan en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Se percibe as\u00ed una oportunidad perdida de adentrarse con mayor profundidad en las visiones, los pensamientos y el trabajo de una comisaria de arte enfrentada a un tema central de la historia cultural de Occidente: la Biblia, la tradici\u00f3n judeocristiana, su transmisi\u00f3n y su representaci\u00f3n art\u00edstica a lo largo de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este planteamiento, el relato podr\u00eda haber ofrecido tambi\u00e9n un mayor desarrollo de la figura de san Jer\u00f3nimo y de su relaci\u00f3n con santa Paula, su disc\u00edpula. En torno a ambos se articul\u00f3 una intensa vida de estudio y trabajo textual, orientada a la clarificaci\u00f3n de las Escrituras en un contexto marcado por la diversidad de versiones latinas. En Bel\u00e9n, los monasterios vinculados a Jer\u00f3nimo y Paula funcionaron como espacios dedicados a la lectura, la copia y la reflexi\u00f3n, donde el examen atento de los textos ocupaba un lugar central.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u00e9nfasis en la erudici\u00f3n y la vida retirada contribuy\u00f3 a fijar una imagen duradera de san Jer\u00f3nimo como figura del saber asc\u00e9tico, que alcanz\u00f3 un especial arraigo en la cultura espa\u00f1ola de la Edad Moderna. La Orden de San Jer\u00f3nimo, estrechamente vinculada a la monarqu\u00eda y a importantes centros de poder intelectual y religioso, goz\u00f3 de un notable prestigio en Espa\u00f1a, lo que explica la abundancia de representaciones del santo en la pintura de los siglos XVI y XVII. Muchas de estas obras forman hoy parte de las colecciones del Museo del Prado, donde san Jer\u00f3nimo aparece como emblema de la vida intelectual cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtaseme una digresi\u00f3n, pues la figura de san Jer\u00f3nimo invita a trazar un puente hacia M\u00e9xico y, de manera muy especial, hacia la figura de sor Juana In\u00e9s de la Cruz. Fundada en los primeros momentos del per\u00edodo colonial, la orden jer\u00f3nima se convirti\u00f3 en uno de los cauces de transmisi\u00f3n de modelos culturales y espirituales peninsulares al \u00e1mbito americano. La pertenencia de sor Juana In\u00e9s de la Cruz a la Orden de San Jer\u00f3nimo la sit\u00faa en esa tradici\u00f3n, caracterizada por una valoraci\u00f3n singular del estudio y del recogimiento. Aunque mediada por un contexto hist\u00f3rico radicalmente distinto, su intensa vida intelectual en el convento de San Jer\u00f3nimo puede leerse como una resonancia lejana de ese ideal erudito que, desde la Antig\u00fcedad cristiana hasta el Barroco espa\u00f1ol, encontr\u00f3 en la figura de san Jer\u00f3nimo una de sus im\u00e1genes m\u00e1s persistentes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>San Jer\u00f3nimo en la pintura<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"284\" height=\"374\" src=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-2.webp\" alt=\"image\" class=\"wp-image-5249\" srcset=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-2.webp 284w, https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-2-228x300.webp 228w\" sizes=\"auto, (max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Izquierda: <em><a href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/san-jeronimo\/5c608d5f-0907-4191-a1f9-0baf90996532\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">San Jer\u00f3nimo<\/a><\/em> del taller de Jos\u00e9 de Ribera (siglo XVII)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El relato de Aridjis nos introduce en las diferentes representaciones de san Jer\u00f3nimo que encontramos en la pintura de este periodo hist\u00f3rico, desde el santo penitente en su retiro en el desierto de Calcis (la actual Siria) como consecuencia de la crisis espiritual e intelectual que sufre tras recibir una s\u00f3lida formaci\u00f3n cl\u00e1sica en Roma en las materias de ret\u00f3rica, filosof\u00eda y literatura latina. Por ejemplo, el dram\u00e1tico san Jer\u00f3nimo del taller de Jos\u00e9 de Ribera influenciado por el tenebrismo de Caravaggio. Hasta las representaciones en las que aparece entre libros, papeles, estanter\u00edas y tinteros que alaban la vida mon\u00e1stica. Como en las obras del taller de Jan Massys (1530-1540).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"280\" height=\"203\" src=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image.webp\" alt=\"image\" class=\"wp-image-5247\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Derecha: <em><a href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/san-jeronimo\/0da225b3-adbe-44ea-9f36-ebe4e46bb19e\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">San Jer\u00f3nimo<\/a><\/em> del taller de Jan Massys (1530-1540)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En este fragmento del relato de Aridjis encontramos el correlato hist\u00f3rico de estas dos representaciones, a pesar de las imprecisiones, puesto que los cuadros de san Jer\u00f3nimo eremita siempre muestran a un anciano, aunque realmente su edad deb\u00eda estar entre los 27 y los 32 a\u00f1os. Jer\u00f3nimo relata en una de sus cartas un c\u00e9lebre sue\u00f1o en el que es acusado de ser \u00abciceroniano, no cristiano\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>En Antioqu\u00eda sufre una crisis de fe y escribe lo que probablemente sea su primer texto, <em>De septies percussa<\/em> (\u00abLos siete azotes\u00bb). A mediados de la Cuaresma del a\u00f1o 375 tiene un sue\u00f1o que le cambia la vida en el que lo llevan a un tribunal ante el Se\u00f1or y lo acusan de seguir a Cicer\u00f3n, es decir, de preferir los cl\u00e1sicos (la literatura pagana) a las escrituras cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Reza y ayuna en el desierto de Calcis y aprende hebreo de un jud\u00edo converso. Luego empieza a dominar el griego. [&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ser llamado de vuelta a Roma, llega a ser secretario del papa D\u00e1maso en el a\u00f1o 382. Se dedica cada vez m\u00e1s a realizar profundas investigaciones sobre la Biblia y a la traducci\u00f3n. Predica la importancia de la vida mon\u00e1stica y condena el hip\u00f3crita estilo de vida del clero. Discute con muchos de sus colegas. Tras el fallecimiento de D\u00e1maso, Jer\u00f3nimo se dirige a Tierra Santa en el a\u00f1o 385.<\/p>\n\n\n\n<p>En Tierra Santa conoce a santa Paula, una monja acaudalada y viuda. Entonces cambia su suerte. Se une al c\u00edrculo de Paula, del que tambi\u00e9n forma parte su hija Eustoquia, y participan juntos en un peregrinaje por Egipto y Palestina. Jer\u00f3nimo se convierte en el consejero espiritual del grupo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Bel\u00e9n, Paula erige un monasterio para Jer\u00f3nimo y sus seguidores, y se levanta otro para las monjas. Salvo por alg\u00fan viaje ocasional, Jer\u00f3nimo pasa all\u00ed el resto de su vida (p. 16-17).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Santa Paula y la vida intelectual femenina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes del siglo XVII, el monasterio no era \u00fanicamente un espacio de retiro espiritual, sino el \u00fanico refugio institucional donde las mujeres pod\u00edan desarrollar una vida intelectual rigurosa. En el siglo IV, Paula y su hija Eustoquia, disc\u00edpulas de san Jer\u00f3nimo, sentaron las bases de la mujer erudita en el cristianismo. Su labor nos dice dos cosas fundamentales sobre el espacio mon\u00e1stico temprano. Este permiti\u00f3 el acceso al estudio de las lenguas y a la cr\u00edtica textual. Paula y su hija aprendieron hebreo, griego y lat\u00edn, algo ins\u00f3lito para las mujeres de su \u00e9poca. Su monasterio en Bel\u00e9n se convirti\u00f3 en un centro de traducci\u00f3n. Se sabe que fueron piezas clave en la creaci\u00f3n de la Vulgata. No eran simples copistas; eran correctoras y cr\u00edticas que discut\u00edan las ex\u00e9gesis de la Biblia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"137\" height=\"200\" src=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-1.webp\" alt=\"image\" class=\"wp-image-5248\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><a href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/el-embarco-de-santa-paula-romana\/1104a62a-edeb-4449-ab0b-7f8c57edee3a\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El embarco de santa Paula Romana<\/a>, <\/em>de Claudio de Lorena (1639)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Para mujeres con una gran curiosidad, la vida religiosa era una estrategia de libertad. En lugar de someterse al matrimonio y a las constantes cargas de la maternidad (que a menudo truncaban cualquier intento de estudio), el claustro ofrec\u00eda tiempo protegido. La regla mon\u00e1stica, aunque estricta, organizaba el tiempo, permitiendo horas dedicadas a la lectura y la escritura. Los conventos sol\u00edan albergar bibliotecas y archivos que eran inaccesibles para las mujeres laicas. El monasterio permit\u00eda el intercambio de ideas entre mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sor Juana In\u00e9s de la Cruz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque sor Juana vivi\u00f3 en el siglo XVII, su decisi\u00f3n de entrar en la Orden de San Jer\u00f3nimo fue una respuesta directa a la tradici\u00f3n iniciada por Paula y Eustoquia. Su figura nos revela la tensi\u00f3n y el potencial del claustro. En su famosa obra <em>Respuesta a sor Filotea de la Cruz <\/em>(1691), utiliza precisamente los ejemplos de santa Paula y otras mujeres que realizaron aportaciones en diferentes disciplinas para argumentar que el intelecto no tiene sexo y que la Iglesia tiene una larga deuda con la educaci\u00f3n femenina. As\u00ed lo explican bi\u00f3grafos de renombre, como Octavio Paz en <em>Sor Juana In\u00e9s de la Cruz o las trampas de la fe<\/em> (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2018), en la que se explica por qu\u00e9 eligi\u00f3 a la orden jer\u00f3nima. Primero prob\u00f3 suerte con las Carmelitas Descalzas, pero la rigidez de su regla (enfocada casi exclusivamente en la ascesis f\u00edsica y el silencio) no encajaba con su necesidad de estudio. Ella sab\u00eda que la orden llevaba el nombre del santo que hab\u00eda trabajado codo con codo con mujeres eruditas como Paula y Eustoquia y llega a afirmar en su respuesta la siguiente forma de pensar: si san Jer\u00f3nimo, doctor de la Iglesia, permiti\u00f3 y foment\u00f3 que estas mujeres estudiaran hebreo y griego, \u00bfpor qu\u00e9 la Iglesia del siglo XVII me lo proh\u00edbe a m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, sor Juana se vio obligada a renunciar a su biblioteca y a abrazar una ascesis rigurosa tras su enfrentamiento con el obispo de Puebla, oculto tras el seud\u00f3nimo de \u00absor Filotea\u00bb. Si tomamos como referencia la iconograf\u00eda de san Jer\u00f3nimo, ella recorri\u00f3 el camino inverso: en lugar de transitar desde el desierto como penitente hacia la luz del estudio, sor Juana fue empujada desde su celda de estudio de vuelta a la aridez de la observancia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre el desierto y la celda de estudio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n intelectual y existencial que vivieron san Jer\u00f3nimo o sor Juana In\u00e9s es una de las m\u00e1s interesantes del pensamiento occidental. \u00bfEs el conocimiento un camino hacia Dios o una distracci\u00f3n que nos aleja de \u00c9l? Estas y otras figuras similares de la tradici\u00f3n cristiana lo resolvieron pensando que conocer la obra es la mejor manera de amar a su autor.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El nivel del aire<\/em> da pie a estas reflexiones y lecturas; es un relato sugerente, pero que \u2013por su brevedad\u2013 sabe a poco. Y nos invita a trazar ciertas analog\u00edas como la que aqu\u00ed he ensayado, entre el monasterio y la celda de estudio, frente al museo, con sus salas de cuadros dedicadas a la contemplaci\u00f3n sosegada.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la propuesta editorial, en lugar de priorizar una versi\u00f3n biling\u00fce en castellano e ingl\u00e9s (que parece obligada por la brevedad de la obra y las necesidades de maquetaci\u00f3n editorial), habr\u00eda sido m\u00e1s enriquecedor intercalar reproducciones de las obras pict\u00f3ricas mencionadas que forman parte de la colecci\u00f3n del Museo del Prado. Esto habr\u00eda permitido al lector dialogar visualmente con el texto y habitar, de manera m\u00e1s completa, esa galer\u00eda de jer\u00f3nimos que la autora intenta descifrar.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eduardozotes.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Eduardo Zotes Sarmiento<\/a>\u00a0\u00a0 <br>De la 7.\u00aa promoci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/fima.ub.edu\/edl\/lescola\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Escola de Llibreria<\/a>\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aridjis, Chloe. El nivel del aire = The spirit level. Trad., Mariano Peyrou. 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