¿Existe un paisaje común del libro latinoamericano?

Rivera Mir, Sebastián. Edición latinoamericana [en línea]. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO; México DF: Casa Abierta al Tiempo, 2021. 99 p. (Palabras clave: lecturas para este siglo). [Consulta: 11 junio 2021]. ISBN 978-987-722-830-4.

El campo editorial latinoamericano tiene una historia rica y diversa que Edición latinoamericana, de Sebastián Rivera Mir, toma como punto de partida para, desde allí, trazar una imagen de amplitud panorámica. El texto abre la colección «Palabras clave: lecturas para este siglo», un trabajo conjunto de CLACSO y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) - Unidad de Cuajimalpa, en Argentina, nacido para abordar temas clave de las ciencias sociales desde Latinoamérica de un modo accesible al público no especializado.

El autor es investigador adscrito al seminario académico de Historia Contemporánea. Su línea de investigación prioritaria está centrada en la historia de la educación y la cultura. Este trabajo está estructurado en diez capítulos temáticos, en los que las líneas de estudio se continúan y superponen, conformando un material más cercano a un collage que a un conjunto de piezas individuales.

A modo de apertura, en el apartado dedicado al ecosistema del mundo editorial, el autor se detiene en los actores que forman parte de este universo y los modos de operar sobre determinada institucionalidad, integrada tanto por las regulaciones, normativas y políticas, como por organismos gubernamentales, espacios educativos y entidades especializadas. En particular, la idea de pensar el ámbito editorial como un ecosistema remite al concepto de bibliodiversidad, que encarna la defensa de lo heterogéneo del universo del libro que, según Rivera Mir, se ve amenazado por la monopolización, la homogeneización y los «regímenes autoritarios».

Si bien el tono general del texto apunta a la descripción divulgativa de un estado de cosas en la industria editorial y su imbricación con los modos del poder, la concentración económica y los polos institucionales, puestos sobre este punto, el autor realiza ciertas aseveraciones sobre los regímenes populistas y autoritarios de Latinoamérica que, debido a la complejidad de la realidad de los países de nuestro continente y de la equívoca definición terminológica en sí misma, en este material de síntesis apretada generan en el lector la necesidad de mayores fundamentos o, al menos, de evitar definiciones tan rotundas apelando a conceptos que no se definen a priori.

Uno de los ejes que atraviesa el texto son las tensiones entre las necesidades del mercado editorial y la relevancia cultural de los libros. En el plano regional, desde su fundación en 1971, el Centro Regional para el Fomento del Libro y la Lectura en América Latina y el Caribe (Cerlalc) ha realizado recomendaciones para los gobiernos acerca de cómo legislar en determinados aspectos. Al respecto, Rivera Mir sostiene que en lugar de la «inexistencia» de normativa sobre el campo editorial, como suele creerse, lo que muchas veces ocurre es una multiplicación de regulaciones específicas que, a ojos del autor, no impactan sobre el panorama de su conjunto.

Es usual preguntarse por la existencia real de un campo que podamos llamar latinoamericano. No existe un acuerdo unánime sobre las notas comunes que definen a ese territorio diverso en geografías, tradiciones y lenguas que llamamos Latinoamérica. En el texto de Rivera Mir, esas notas comunes podrían estar dadas por las políticas de Memoria de nuestro continente, fracturado por la violencia y las desapariciones, con las que los libros tienen un vínculo muy estrecho. En palabras del autor, los libros son «la posibilidad de restitución de los sentidos construidos en ese material hallado, un sentido que no ha desaparecido».

En el mismo horizonte, otra de las notas comunes que podrían definir nuestro espacio de comunidad es cierta forma de construcción de resistencia. Frente a los datos de concentración del mercado los grandes grupos representan el 10 % del total de estas empresas, pero producen cerca del 60 % de los libros disponibles en el mercado se opone el surgimiento y desarrollo de las editoriales independientes, un agrupamiento elusivo, que sólo pueden definirse por la negativa: las que no forman parte de un conglomerado transnacional, las que no dependen del Estado, las que no reciben recursos de alguna universidad, entre otras posibilidades. De modo complementario, nuestro continente tiene también una profusa historia de librerías independientes. A lo largo de América Latina se han multiplicado este tipo de proyectos. Según algunos censos, en Argentina existen más de 800, mientras que en México han empezado a agruparse en la Red de Librerías Independientes (RELI). Rivera Mir sostiene que es necesario fortalecer las pequeñas y medianas librerías, con la habilidad para detectar aquellas lagunas dejadas por las grandes cadenas, donde hay un pequeño espacio para vender libros y, también, para resistir.

El resultado del texto cumple con la declaración de principios de la colección en la que está inserto: es un buen primer acercamiento a los actores, conflictos y desafíos del mundo editorial, a partir de la mirada sobre las editoriales, librerías, lectores y líneas de gestión públicas que muestran el modo en que la política y el mercado del libro se tocan en nuestro continente.

Paula Vázquez
Cofundadora de la librería Lata Peinada, dedicada exclusivamente a la literatura latinoamericana, con sedes en Barcelona y Madrid 

Nota: Aquesta ressenya es publica simultàniament a Blok de BiD.

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