«El viejo librero», de Diego Martínez Torrón
Martínez Torrón, Diego. El viejo librero: cultura del tiempo perdido. Valencina de la Concepción: Renacimiento, 2025. 383 p. ISBN 979-13-87552-96-1. 21,06 €.
La primera reacción al leer el título es pensar que se trata de un libro de memorias de un librero, editor o alguien dedicado profesionalmente al mundo del libro, en el sentido comercial. Por supuesto que el autor, Diego Martínez Torrón, ha dedicado su vida a los libros, pero más bien como lector, estudioso de la literatura y también como autor, pues, además de su producción académica, ha hecho incursiones en la narrativa y la poesía. Doctor en Filosofía Pura y licenciado en Filología Hispánica, cuenta con una dilatada carrera docente en las universidades Complutense y de Córdoba, de la que actualmente es catedrático emérito de Literatura Española. La mayor parte de su obra está accesible al público a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
El viejo librero es una obra miscelánea. El propósito ‒o los propósitos‒ del libro quedan bien definidos en el «Prólogo» de la obra, así como en «Otro preámbulo» (inicio del Capítulo 8), a mitad del libro, y en la Nota 213, a pie del «Epitafio», que es el título del último capítulo, en el que el autor señala que este libro es su testamento filológico, el cierre de su vida de estudio de la literatura, que lleva a cabo mediante una mezcla de estudios, reflexiones, aforismos y poemas que identifican el momento cultural actual.
El libro consta de once capítulos subdivididos en subcapítulos, cuyo orden convive con una segunda numeración de textos, del 1 hasta el 143, que aparece y desaparece a lo largo del libro sin significado aparente. Cada capítulo o parte ‒de desigual tamaño‒ forma una unidad en sí misma, que varía en temática, estilo y género literario. Independientemente de la organización de su sumario, dividiría el libro en tres partes:
- La primera estaría constituida por los dos primeros capítulos ‒números 1 a 59‒, en los que se refiere a la cultura desde un punto de vista filosófico: la ideología, el poder, la decadencia del arte y de la cultura dentro del declive de la civilización actual dominada por la tecnología y la amenaza de la inteligencia artificial, la añoranza de los años de juventud, el regreso a los clásicos…
- En la segunda, que abarcaría los capítulos 3 al 6 ‒números 60 a 73‒, sale a relucir el historiador y crítico literario. Tras unas breves pinceladas generales pasa a analizar la obra de tres de los autores a quienes el autor más admira en la literatura española: Azorín (José Martínez Ruiz), Ramón del Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna. Del primero hace un análisis de la edición de sus obras completas publicadas entre 1947 y 1954 y reivindica su modernidad frente a la fama de autor reaccionario adquirida tras el fin de la Guerra Civil. En cuanto al segundo, a quien considera el autor más valioso de la literatura universal del siglo XX, se centra sobre todo en el análisis de su obra cumbre, El ruedo ibérico, la que, según el autor, mejor sintetizaría los temas y personajes de su obra y más claramente plasmaría sus contradicciones políticas. Por último, comenta las obras que más admira de Ramón Gómez de la Serna y que son las que mejor retratan el mundo de la bohemia: Pombo y La sagrada cripta de Pombo. El primero es un recorrido por los cafés de Madrid; el segundo, más ambicioso y rico, tanto literaria como estéticamente, esencial para conocer la vida social y cultural de los cafés en España y Europa desde el siglo XIX.
- La tercera comprende los capítulos 7 a 11, más el «Epílogo» (números 74 a 143) y es la más variada en cuanto a temas y formatos. Así, aborda las artes en su sentido amplio, incluido el cine; la música, con alusiones a sus compositores clásicos favoritos; la idea del tiempo, del infinito; la melancolía de los recuerdos de la vejez… En los dos últimos capítulos, estos pensamientos están escritos en prosa poética y, a veces, en verso.
Se puede decir que este libro no necesita ser leído de manera secuencial, sino que admitiría una lectura fragmentada ya que, salvo algunos capítulos más densos, fundamentalmente los dedicados a la literatura, los textos están escritos a modo de reflexiones. Es, por tanto, un compendio de textos que el autor ha ido escribiendo de forma independiente y que ha recopilado en forma de libro. De hecho, él mismo se refiere a este libro como una prolongación de otro anterior, El alma de los libros: la literatura como refugio (Córdoba: Berenice, 2024). Esto queda claro al comprobar cómo asimismo, al final de algunos textos, figura su fecha de composición ‒entre 2014 y 2024‒, lo que abogaría por esta idea de recolección de escritos sueltos, distribuidos a lo largo de los diferentes capítulos del libro.
El autor deja claras a lo largo del libro sus filias y sus fobias y muestra insistentemente un marcado pesimismo o negativismo con relación al mundo actual ‒el que se inició con posterioridad al año 2000‒, con continuas alusiones a la decadencia política y de valores de la sociedad occidental, el predominio de las empresas tecnológicas, las drogas, el bajo nivel educativo de las nuevas generaciones… en contraposición con un pasado, a juicio del autor, culturalmente más rico, en el que destaca la fuerza de los movimientos juveniles y contraculturales de los años sesenta del siglo pasado. ¿Nostalgia de la juventud?
Bibliotecario jubilado del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos
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