Escribir con tinta violeta: un recorrido por la Francia literaria lésbica de 1900 a nuestros días
Turbiau, Aurore; Lachkar, Alex; Islert, Camille [et al.]. Écrire à l’encre violette: littératures lesbiennes en France de 1900 à nos jours. Nouv. éd. rev. Paris: Le Cavalier Bleu, 2025. 306 p. (Le Cavalier poche). ISBN 979-10-318-0777-5.
El libro que reseñamos recoge los trabajos de cinco investigadores en literatura francesa contemporánea feminista desde una meticulosa retrospectiva sobre el lesbianismo que, después de un silencio pronunciado durante siglos, resurge con intenciones no solo literarias, sino también políticas en los textos desde principios del siglo xx hasta nuestros días. En Écrire à l’encre violette («Escribir con tinta violeta»), el cuestionamiento de las normas dominantes es entendido en un camino de convergencia feminista e interseccional que reconsidera la apertura de la palabra de las voces minoritarias. En la línea de trabajos como los dirigidos por Carine Martin y Claire McKeaown (Sapphic Vibes: amour et amitié entre femmes dans la littérature du xviiᵉ siècle à nos jours, 2024) este fundamentado ensayo de carácter académico, desarrollado en capítulos que siguen una cronología temporal, ofrece a lectoras y lectores interesados por el recorrido y el estado de la cuestión de la literatura lésbica, sus autoras y sus obras, un manual de consulta imprescindible.
Tras el emotivo prefacio de Suzette Robichon, a quien va dedicada esta antología, el primer capítulo, escrito por Camille Islert (p. 33-86), describe la literatura lésbica como aquellas publicaciones en Francia, desde 1900 a 1915, de textos en los que se afirma un deseo lésbico. Paralelamente, evidencia el desconocimiento que ha provocado durante décadas su exclusión de las instituciones literarias. Sus intenciones son las de esclarecer, desde un análisis de la recepción bien cimentado, pero también desde el narratológico, qué se entiende por literatura lésbica y qué particularidades deben otorgar a la trama y a los personajes femeninos las autoras que la escriben en este primer periodo, de predominio misógino, en el que el imaginario masculino relega las muestras textuales de lesbianismo a la marginalidad y al vicio. Ello no impide una «edad de oro» durante el periodo de entreguerras (1915-1940) en la que se impuso el reconocimiento de novelas y poesía lésbicas como las de Natalie Barney, Colette o Renée Vivien impulsadas gracias a una Belle Époque que desembocaría en el modernismo.
Por su parte, el meticuloso capítulo de Alexandre Antolin (p. 87-116) continúa la tarea cronológica para el periodo de 1940 a 1969, dedicando su estudio a la ficcionalización y censura de las vivencias lésbicas en una época de guerra mundial y de posguerra en la que la homosexualidad debía ocultarse en beneficio de la divisa propia del régimen de Vichy: «Trabajo, familia, patria», de arraigado pensamiento heterosexual. El investigador apuesta por un análisis narratológico sobre el rechazo u ocultamiento social de la identidad lésbica o bisexual de algunos de los personajes de ficción de aquel periodo y que venía en buena medida impuesto por la ley del 16 de julio de 1949, que censuraba toda propaganda homosexual. Basculando las obras de temática lésbica entre el diario íntimo y la literatura ficcional, Antolin comprueba que el punto común para el reconocimiento de las autoras de este periodo es el de ser ricas y contar con un potente apadrinamiento masculino que las recomiende a editores (Gallimard, André Gide, André Bay, Julliard) como ocurrió con Célia Bertin, Marie Sols, Hélène Bessette y Béatrix Beck, entre otras. Asimismo, subraya que feministas como Simone de Beauvoir también impulsaron el amadrinamiento y apoyo literarios entre mujeres. La propia filósofa promovió, aunque con el apoyo de su compañero Sartre, la obra de Violette Leduc quien, junto con la de Monique Wittig y otras autoras como Suzanne Allen y Juliette Cazal, abre la vía a una nueva literatura lésbica o bisexual que se impone como alternativa a los mandatos de la sociedad patriarcal.
El primer capítulo de Aurore Turbiau (p. 117-148) titulado «Hacer obra, hacer política» aborda el periodo de 1969 a 1985 con miras a «reivindicar el lesbianismo en literatura». Las nuevas identidades de mujer y de lesbiana que irrumpen en el panorama político a partir 1970 abren la vía a sus definiciones culturales y literarias, que buscan sus referentes en el pasado –más allá de la Belle Époque y de los años veinte, como relataba Islert– para corroborar si existe ciertamente un tipo de literatura, a sabiendas minoritaria y fragmentada, que pueda denominarse «lésbica». La investigadora se detiene concienzudamente en describir los avances conseguidos por la galardonada Monique Wittig a partir sobre todo de su segunda novela Guerrilleras (Hekht, 2019 [1969]) y al movimiento de liberación de las mujeres (MLF, por sus siglas en francés) que promueve desde un profundo compromiso político. La internacionalización de las obras de autoras y temática lésbicas en los años ochenta evidencia el contacto entre escritoras y escrituras de diferentes países gracias a las traducciones al francés de Michèle Causse y de Élisabeth Gille de las obras de Djuna Barnes, Jane Bowles, Mary Daly, Gertrude Stein o Kate Millett, entre otras.
El segundo capítulo de Turbiau (p. 149-172) titulado «Ganas de historia(s)» comprende el recorrido de la transmisión de la cultura lésbica desde 1986 –año de publicación de la enigmática e innovadora Esfinge de Anne F. Garréta [Tusquets Editores, 1988 [1986])– al 2000. A partir de los años noventa se produce una difusión editorial masiva de literatura lésbica que abarca también las escrituras desde una perspectiva interseccional: lesbianas de la inmigración, de las descolonizaciones, descendientes de la esclavitud, etc. A las casas editoriales tradicionales francesas que publican obras de escritoras y escrituras lésbicas como Gallimard, Mercure de France o Fallois, se suman nuevas editoriales, lo que preconiza el desplazamiento del registro lésbico al incipiente registro queer.
El capítulo de Manon Berthier (p. 173-208), «Malos géneros», examina el periodo comprendido entre 1924 y 2022 en el que el punto de mira se pone en la relación entre las literaturas del imaginario y el lesbianismo, de la que distingue la extrañeza, la alteridad y la subversión. El imaginario ficcional de inclinación fantástica (SFFF, por sus siglas en francés) se propone para las escritoras lesbianas como una escapatoria a los temas realistas contemporáneos. Si bien los temores patriarcales han atribuido a ciertos personajes femeninos fantásticos unos rasgos y discursos de lo invisible, de lo no natural, incluso del horror: vampiresas, brujas, demonios y monstruos femeninos aparecen separados del resto de la sociedad, en lugares marginales, las autoras lesbianas otorgan a los actos de estos personajes un cierto erotismo lésbico en un rechazo del ideal abnegado y de sumisión femenina. Desde La condesa sangrienta (Wunderkammer, 2020 [1962]) de la poetisa surrealista Valentine Penrose a la premiada Yo, Tituba, la bruja negra de Salem (Impedimenta, 2022 [1986]) de Maryse Condé, la paradoja de esta (sub)literatura reside en el equilibrio entre atracción y repulsión, en la creación de mundos y realidades alternativas a partir de lo conocido, en su aceptación de la diferencia, es decir, de lo queer y de la deconstrucción de las categorías de género y de sexualidad.
Por último, Alex Lachkar cierra este volumen con un capítulo destinado al «Retrato de una literatura en llamas» en el actual siglo xxi, utilizando de esta forma una metáfora que destaca el carácter incendiario y la consecuente impaciencia política a los que estas escrituras están trasladando. Si bien es a partir de los años noventa cuando las lesbianas irrumpen en Internet, no es hasta los años 2000 cuando las casas editoriales se empiezan a multiplicar y la literatura lésbica y LGBTI en general a difundir en foros y redes sociales. Novelas policíacas como las de Johanna David, Véronique Bréger, Gabrielle Hautemer o Patricia Nandes, y de romances como las de Cécile Bailly, Louise Auger, Véronique Bréger o Cécile Dumas adquieren un éxito significativo, sumado también a la presencia de la poesía. La investigación de Lachkar plantea las características peculiares de la literatura lésbica de los últimos años, deteniéndose a su vez en el carácter militante de avances en leyes políticas, sobre todo en las concernientes al matrimonio LGBTI y, más recientemente, en 2021, la concerniente a la procreación médica asistida (PMA). Las novelas integran tramas narrativas que acontecen en la vida real: Desoriental de Négar Djavadi (Malpaso, 2017 [2016]), Les oiselles sauvages de Pauline Gonthier (Julliard, 2021) o La possibilité d’un enfant de Catherine Laurent (Hors d’atteinte, 2024) son algunos ejemplos de que sus autoras llevan la palabra de mujeres lesbianas más allá de la literatura en una lucha contra la lesbofobia y la interseccionalidad de la identidad lésbica y racializada de autoras francófonas (francesas, magrebíes…) como Nina Bouraoui o Fatima Daas.
Tras las conclusiones, el posfacio aparece firmado por las reputadas historiadoras en literatura femenina y lésbica Catherine Gonnard y Élisabeth Lebovici. El índice de nombres propios al final del volumen siempre resulta de agradecer, así como la abundante bibliografía especializada. En definitiva, el volumen funciona como un instrumento homogéneo y coherente que acerca a los y las lectoras las claves para entender la definición de literatura lésbica, sus orígenes, sus planteamientos sociológicos, los obstáculos encontrados a lo largo del siglo pasado y los avances políticos conseguidos en el siglo xxi. El estado de la cuestión sobre la materia deja abierta la puerta a otros estudios que sigan aportando nombres e ideas participantes en la creación de este particular fondo literario.
Bibliografía
Condé, Maryse (2022 [1986]). Yo, Tituba, la bruja negra de Salem. Madrid: Impedimenta.
Djavadi, Négar (2017 [2016]). Desoriental. Barcelona: Malpaso.
Garréta, Anne. (1988 [1986]). Esfinge. Barcelona: Tusquets.
Gonthier, Pauline (2021). Les oiselles sauvages. Paris: Julliard.
Laurent, Catherine(2024). La possibilité d’un enfant. Marseille: Hors d’atteinte.
Martin, Carine; McKeown, Claire (2024). Sapphic Vibes: amour et amitié entre femmes dans la littérature du XVIIᵉsiècle à nos jours. Cultural Express, 11. Disponible en línea.
Penrose,Valentine (2020 [1962]). La condesa sangrienta. Terrades, Girona: Wunderkammer.
Wittig, Monique (2019 [1969]). Guerrilleras. Buenos Aires: Hekht.
Ana Isabel Brazo-Millán
abmillan@uco.es
Profesora del Departamento de Ciencias del Lenguaje (Área de Filología Francesa). Universidad de Córdoba, España
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