¡Atención, libreros!

Rueda Ramírez, Pedro; Agustí, Lluís (eds.). La publicidad del libro en el mundo hispánico (siglos XVII-XX): los catálogos de venta de libreros y editores. Barcelona: Calambur, 2016. 371 p. (Biblioteca Litterae; 34). ISBN 978-84-8359-384-4. 26 €.

Se avisa a los señores libreros que se encuentra a la venta una obra nueva sobre el noble arte de vender libros, cuya lectura resultará agradable y provechosa sea para los profesionales en ciernes sea para los más curtidos y experimentados. El tal libro se presenta en forma modélica y cuidada bajo el invitante título La publicidad del libro en el mundo hispánico (siglos xvii-xx): los catálogos de venta de libreros y editores y ha sido configurado con sabiduría y precisión por los señores profesores Pedro Rueda Ramírez y Lluís Agustí, ejercientes que son en la fausta Facultat de Biblioteconomia i Documentació de Barcelona, otrora insigne y fundamental plaza editora. La editorial Calambur, faro y ejemplo de tradiciones memorables, ha dado a la luz en un volumen prestante trece (sic) trabajos de los mejores especialistas mundiales en la cuestión. El libro, in-4º y en rústica, se hallará en las mejores librerías a un precio conveniente y hará las delicias del público de general y de los interesados y de los especialistas en las cuestiones que atañen al insondable gremio de los libreros.

Se decía en los cancioneros castellanos del siglo xv que «quien no conoce el pasado ciego irá en el futuro». El libro objeto de esta reseña abrirá los ojos de muchos libreros contemporáneos cuando vean tratados con precisión científica y arqueológica muchos de los problemas con los que convivían sus antecesores hispanos, dificultades que no difieren mucho de las que asaltan las librerías y las ansias de los libreros del siglo xxi. El libro objeto de esta reseña quizá lleve a los libreros de hoy a exclamar que no «cualquiera tiempo pasado fue mejor». Los trece estudios aquí reunidos son el fruto del trabajo de grandes especialistas reunidos en 2012 en una «jornada académica» que tenía como objeto estudiar los antiguos catálogos de libreros y dar un marco histórico y teórico a la «publicidad del libro en España».

Leído y disfrutado el libro, el reseñador se ve en la obligación de advertir al lector y al librero de nuestros días. El libro es maravillosamente descorazonador para quien cree en el progreso: con seriedad y pundonor los catorce profesores (Ana Martínez Pereira y el malogrado Víctor Infantes firman al alimón su ensayo) y expertos analizan problemas que el profesional de hoy verá como suyos aunque estén leyendo asuntos que van desde principios del siglo xvii a principios del siglo xx. El librero de entonces, como el de hoy, estaba apresado en una legislación cicatera y debía pleitear continuamente con la pobreza y con la incomprensión, con los caprichos de autores, editores, impresores y mayoristas, con la inutilidad de políticos y aduaneros, contra un proteccionismo aleatorio, contra el desinterés lector de las masas y el pirateo. Debía también el librero defender una idea peregrina entonces como era la del precio fijo, navegar con guías escuetas en un gremio ya dividido por miles de intereses varios y divergentes, refrenar el enorme impulso de las novedades, gestionar almacenes desmesurados, depender en algunos casos de la edición institucional y en otros de la censura (si es que no son la misma cosa); en otras muchas ocasiones dependía de una publicidad dirigida a una masa que vivía mayormente en un analfabetismo algo más que funcional. 

No debe olvidar el profesional de hoy que sus ancestros también debían modelar un almacén plurilingüe, ser capaces de ejercer cientos de oficios resumidos en uno e incluso de (mal) vivir gracias a la venta de menudencias: folletos, almanaques, diarios, confituras varias, lapiceros, hamburguesas, ensaladas y cachivaches más o menos relacionados con su oficio... Los antiguos ejercieron de libreros angustiados también por el ansia de querer congeniar lo que consideraban un deber hijo de una voluntad (la divulgación) con lo que les era impuesto por la vida diaria (la rentabilidad). Hasta aquí la literatura comparada. Ahora vuelvo al libro.     

Está tan bien editado y tan bien cuidado que incluso se auto-reseña por dos veces. En el prólogo el lector encontrará un resumen de las cinco partes en que está dividido el volumen. Como parafrasear la síntesis sería una pérdida de tiempo y de calidad, mejor la copio: «empieza el libro con dos estudios sobre los primeros catálogos de librería españoles, los del Gabriel de León (1687 y siguientes) y Tomás López de Haro (1682-1683) y son sus autores los citados Pereira e Infantes y Pedro Rueda. El segundo capítulo se dedica a los libros españoles en catálogos extranjeros con una aportación de Maria Gioia Tavoni; a continuación se tratan algunos aspectos técnicos, comerciales, administrativos y legales del libro en el Antiguo Régimen, en particular sobre la publicidad, el control ideológico y el pirateo sive fraude, escritos de maravilla por Antonio Castillo Gómez, Manuel Peña Díaz y Marina Ruiz Fraguas. El cuarto apartado de la obra se centra en la venta de los fondos editoriales de diversos libreros del siglo xviii español (Ferrer y Martí de Barcelona, y la Real Biblioteca de Madrid en vestido de divulgadora); los autores son Jesús Gascón, Concepción Rodríguez-Parada y Albert Corbeto. El epígrafe quinto está dedicado a la formación y disolución de dos colecciones dieciochescas: la venta de la colección particular de un profesor universitario de Cervera, estudiada por Lluís Agustí, y el catálogo del impresor gaditano Francisco de Rioja, analizado por Natalia Maillard. Cierran el volumen dos estudios sobre nuevas estrategias editoriales: las de Manuel Saurí i Crespí han sido relatadas por Inés Nieto y Mònica Baró ha estudiado los catálogos de obras infantiles de editoriales españolas del principios del xx». Los editores publican al final del volumen resúmenes más por extenso de cada uno de los trabajos, que añadidos a la bibliografía citada por cada uno de los estudiosos y a unos generosos índices, hacen del libro un volumen fácilmente transitable.

Quien se acerque a aprender lo mucho que sobre la publicidad y el comercio del libro, y sobre la vida de algunos libreros, ofrece esta recopilación de ensayos no saldrá, estoy convencido, defraudado y podrá tener en él el primer peldaño para conocer dos puntos importantes de nuestra tradición: que los libreros merecen el respeto, al menos, de los estudiosos de hoy y que hay muchos de estos embarcados en proyectos que permiten dignificar el oficio y estudiar sus logros y sus errores, sus tradiciones y prospectivas, todas sus carencias y su irrefutable condición de imprescindible. El libro coordinado por Rueda y Agustí es un ejemplo estupendo de erudición (divulgación) puesta al servicio de las necesidades a las que invita la vida (rentabilidad cultural).

Carlos Clavería Laguarda
Profesor de la Escola de Llibreria
          

 

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