«La imaginación autobiográfica», de Carles Feixa

Feixa, Carles. La imaginación autobiográfica: las historias de vida como herramienta de investigación. Barcelona: Gedisa, 2018. 235 p. (Biblioteca de educación; 19). ISBN 978-84-17341-50-3. 19,90 €.

El autor del presente libro, Carles Feixa (Lleida, 1962), es catedrático de Antropología Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra. Está especializado en el estudio de las culturas juveniles y en el método biográfico e imparte asignaturas como Historias de vida y Métodos de investigación cualitativa.

El libro agrupa una serie de textos sobre la imaginación biográfica escritos a lo largo de 30 años y publicados en revistas nacionales e internacionales; algunos de ellos fueron escritos en colaboración con otros investigadores.

Debo decir, para empezar, tras su lectura, que estamos ante un libro de carácter universitario, pedagógico y didáctico de antropología, pero, en mi modesta opinión, es también un texto sugerente e interesante para legos en la materia, como es mi caso. Su conexión con la literatura, con determinados géneros literarios, formas narrativas, me ha interesado mucho.

Feixa es uno de los investigadores pioneros en España del concepto de «historias de vida», el cual es un campo muy amplio dentro la antropología social. Las historias de vida nacen como propuesta metodológica a finales del siglo XIX en la escuela de Chicago con el fin de analizar la relación entre los actores sociales y la sociedad.

Se trata de recoger (registrar, escuchar, leer) el relato de una persona o de un grupo de personas que forman parte de una edad determinada, de una época o cronos determinado, o de un lugar, o una comunidad determinada, con el objetivo de comprender su realidad personal y colectiva. La historia de vida «es una autobiografía, pero que tienen al menos dos autores, el investigador y el narrador».

El autor cita a Franco Ferrarotti, quien nos dice que «la antropología que hemos esbozado legitima nuestro intento de leer una sociedad a través de una biografía». En los primeros artículos se tratan diversos conceptos que tienen en común el acto de recoger dicho relato de vida. Aparecen términos como la autobiografía («relato escrito por iniciativa del propio sujeto investigado»), el biograma («relato escrito por iniciativa de una tercera persona o investigador, basado en un esquema o guion previo, y que tiene por objeto la recogida de datos sobre un grupo social particular») y la historia de vida («relato de vida recogido de la misma forma que un biograma, pero con la única intención de obtener información sobre una persona particular»).

Paulatinamente, Feixa nos relata ejemplos de historias de vida, que adoptan todo tipo de formas, en función de la recogida de información: memoria de los vencidos, crónica de los éxodos a través de las correspondencias postales, relatos cruzados, autobiografía cruzada, retablos polifónicos, novelas, intercambio oral ritualizado, hagiografía contracultural, antibiografía, etc.

Es como si todos estos métodos, materiales o formas de relato permitieran construir la realidad de los llamados sujetos subalternos, los sin nombre, los que no protagonizan los momentos estelares de la Historia, con mayúsculas: jóvenes, mujeres, migrantes, marginados, ancianos, activistas, etc.

Llegados a este punto, Feixa lanza una inesperada y reveladora idea: los relatores de sus propios recuerdos (los cuales han vivido circunstancias muy duras, como una guerra o el exilio) acaban distorsionando su propia memoria, algunos de ellos acaban mezclando realidad y fantasía. Estas distorsiones parecen «sugerir las vinculaciones existentes entre historia y deseo: la adaptación de los acontecimientos reales a la estructura simbólica de los propios sueños, unos sueños que el peso inexorable de la derrota militar y del sufrimiento imposibilitaron que maduraran como “realidad objetiva” […]. La memoria, más que depósito de hechos, se convierte en un laboratorio de actitudes y estereotipos culturales, un modelo de tópicos narrativos, una matriz de identidades personales y colectivas.»

La autobiografía y la imaginación resultan indistinguibles en no pocas de las historias de vida referidas en el libro. Otra parte del texto que me parece destacable es el dedicado al fenómeno del 15M como Historia de vida de una persona.

Feixa nos habla del término de cronotopo (legado por el antropólogo Mijaíl Bajtín, que significa literalmente tiempo-espacio, «para aplicarlo a la intrínseca conectividad de relaciones temporales y espaciales expresadas artísticamente en la literatura»), para explicar la marcha popular indignada con destino a la Puerta del Sol de Madrid, del 15M, que un joven leridano, llamado Guillermo, realizó en 2011.

Feixa advierte que la narración de Guillermo, en la que se relata su tortuoso viaje hecho a pie, de Lleida a Madrid, puede inscribirse en el cronotopo del camino (modelo literario de Don Quijote de Cervantes o de On the road de Kerouac). Me ha gustado todo este tramo en la medida en que nuevamente antropología y literatura se encuentran y retroalimentan. 

En la parte final, un nuevo concepto me ha llamado poderosamente la atención. El autor explica su investigación sobre las denominadas «bandas latinas», por encargo del Ayuntamiento de Barcelona. Para llevar a cabo ese complejo estudio, «para abordarlo en profundidad, era precisa una aproximación multifacética, que denominé “modelo Rashomon” (por la película del mismo título de Akira Kurosawa). Se trataba, en primer lugar, de recoger las distintas visiones del tema y contrastarlas […] para luego penetrar en el objeto de estudio triangulando datos».

Nuevamente, el elemento narrativo literario (y posterior cinematográfico) entra en juego. Toda narración o relato precisa de técnicas narrativas, formas diversas de ordenar y expresar la realidad.

Es por todo ello pertinente el afirmar que «la imaginación autobiográfica es la capacidad para cooperar en la construcción de una escritura biográfica abierta y sugestiva, capaz de ayudar a comprender un tiempo y un espacio humano, de leer una historia social a través de una historia de vida».

Pareciera que «imaginación» y «autobiografía» sean términos contradictorios o antitéticos, pero este es el título de este libro: La imaginación autobiográfica. Y con esta idea me quedo tras su lectura. Para construir un relato, sea biográfico o ficticio, siempre necesitaremos de la ayuda de las formas narrativas que la literatura ha naturalizado y desarrollado desde el principio de los tiempos.

Eduard Felip Devesa
De la 5.ª promoción de la Escola de Llibreria

 

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Eduard: Muchas gracias por tu reseña, me ha desvelado aspectos de mi libro en los que no había caído. Y en efecto, mi intención es que no se quede en un libro universitario, que pueda ser de interés para otras personas que quieran incentivar su imaginación autobiográfica. Los/las que se atrevan pueden dejar aquí sus comentarios. 

En resposta a de Carles Feixa (no verificat)

Muchas gracias por tu comentario, Carles. También me pareció muy interesante la investigación que realizaste sobre la población de Bonansa (tu pueblo de origen). Durante toda la lectura del libro me vino a la mente también alguna película de Abbas Kiarostami (cineasta que supo manejar la confrontación entre la historia de vida de los personajes entrevistados y el artificio del cine). También me recordó por algún momento aquel monumental trabajo de Pierre Bourdieu titulado "La miseria del mundo". Para acabar, me ha parecido muy acertado el texto en el que relatas tu trayectoria profesional, porque lo haces con honestidad y una absoluta sinceridad. T´envio una forta abraçada, Carles. Bon Any. 

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